Ada Colau y los siete pecados capitales

Ada ColauSiempre se ha dicho que el poder tiene algo atrayente e irresistible que hace convertirse en yonqui a quien lo prueba. Unos tardan más que otros en sucumbir, pero todos sucumben tarde o temprano. Algo similar pasa con el dinero, si no, como se explicaría el que personas que gozan de un alto nivel de vida y  pueden disfrutar de ella, se jueguen la libertad  por acumular fortunas que no pueden gastar en varias vidas.

Ada Colau ha sido atrapada por la fiebre del poder y sucumbido a los  siete pecados capitales que engloban las  debilidades del ser humano. No hace falta ser creyente -ni todo lo contrario-, para experimentar las debilidades humanas y los vicios que nos acechan, al parecer,  los mismos que hace dos mil años. La diferencia de Ada Colau con otros muchos que pululan por ahí, es que ella ha sucumbido al poder, incluso antes de detentarlo.

Lujuria.- Si acudimos a la RAE, en la segunda acepción nos describe a la lujuria como” exceso o demasía en algunas cosas”, algo que Ada Colau lleva hasta el límite: exceso en populismo, exceso en ideas y planteamiento absurdos, demasía en su actitud atacante hacia estamentos que han de formar parte del entramado social –le guste o no-, y sobre todo, demasía en el empeño de ser alcaldesa de Barcelona por eso de ser la primera mujer que ostenta tal cargo. Y si la lujuria inicia donde ha terminado la temperancia, Ada Colau ha pecado.

Gula.- Siempre pensamos en la gula como un exceso en el consumo de comida y bebida definido como glotonería. Pero en el pasado, la definición podía pasar por señalar “a quien detenta un consumo irracional o excesivo o innecesario”.

Ada Colau, consume de manera excesiva e irracional ideas que irá recogiendo de los “come-orejas” de turno y lanzando a diestro y siniestro soflamas populistas sin base firme, “sin ton ni son”. Aunque llegara a ser alcaldesa, las atribuciones de tal cargo no le permiten ciertas actitudes ni acciones que están fuera de su alcance. La idea de eliminar la subvención a la F1 en Montmeló, puede gustar a un grupo de la sociedad, tanto como disgustar a otra parte. Y para tomar una decisión así, primero ha de ser alcaldesa, luego estudiar si la inversión es rentable, y después, discutirlo con los afectados que los habrá y muchos.

En cambio, desde un sillón sin patas y sin despacho, se permite arremeter contra los aficionados  de la F1 de todo el mundo que se concentran en Montmeló, contra los apasionados de las nuevas tecnologías, contra las compañías de viajes, los amantes de los cruceros, los bancos, los empresarios,  y en general, con todo el entramado económico de la ciudad de Barcelona: demasiado bocado y si no, al tiempo.

Avaricia/Codicia.- También es este “un pecado de exceso incluyendo en su descripción la deslealtad, los engaños, la manipulación de la autoridad…”.

Pero en este caso la manipulación aún es más sangrante: antes de detentar cualquier autoridad ya anda repartiendo desdenes entre aquellos grupos de la sociedad que no le son afines y carantoñas y gestos entre los suyos.

No se sabe si llegará, pero si lo hace, no tiene pinta de ser una alcaldesa para todos los barceloneses, así que mal asunto.

Pereza.- La Pereza como pecado capital, está referido a “la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia de uno mismo”.

Hace un par de días, Ada Colau hacía unas declaraciones en las que decía no sentirse, ni catalana ni española. Pues bien, la nacionalidad viene determinada por dos criterios: nacer en un determinado país o por consanguinidad. O sea, el “Jus Soli” que es el derecho del suelo en que se nace. La nacionalidad y el Derecho de una persona se rigen por la legislación del país donde ha nacido. Así que como persona dedicada a la política, ya que como actriz y guionista fue un fiasco, evite llenarse la boca de sinsentidos, porque además de catalana es española aunque no quiera y no lo parezca.

Ira.- La ira es “un sentimiento no ordenado ni controlado que puede manifestarse como una negación vehemente de la verdad, tanto de los demás como hacia uno mismo”.

Las fotos que pululan por las redes de Ada Colau siendo llamada al orden precisamente por las fuerzas del orden, servirían para poner colorado a quien ha dado un salto, cualitativamente hablando, sobre las formas de defender unos principios de manera legal.

Una de las perlas que han salido por su boca respecto a las futuras actuaciones de su posible papel de alcaldesa, serán precisamente la disolución del cuerpo de agentes entrenados y responsabilizados del orden y que son protagonistas de las fotografías. ¿Casualidad? ¿Ira?

Envidia/celos.- Dante Alighieri, un poeta italiano del siglo XIV, autor de La Divina Comedia, una de las obras cumbres de la literatura universal, definía este pecado como ”amor por los propios bienes pervertido al deseo de privar a otros de los suyos”.

El capitalismo tiene como figura más representativa al empresario, o sea, a “ese individuo que asume riesgos económicos al iniciar una actividad con el fin de obtener beneficios en el futuro, algo que le es del todo desconocido ya que, tanto los beneficios como las pérdidas son dos resultados posibles”. El papel del empresario es asumir ese riesgo.

Como en este país la libertad de asociación lícita y el emprendimiento de cualquier actividad lícita es posible, cualquiera puede correr el riesgo y hacer fortuna –cosa harto difícil–, o arruinarse para siempre.

Por tanto, a quienes asumen el riesgo, hay que respetarlos y apoyarles en la medida de lo posible. El obrero de una empresa ha de mirar por la empresa, porque él forma parte de ella. No sirve pensar que el patrón nos explota, el patrón se lleva la pasta y el patrón anda de corbata todo el día, mientras los obreros pringamos. Si queremos ser como el, nada nos lo impide: cojamos nuestros ahorros, hipotequémonos, pongámonos el traje y salgamos a la calle convertidos en empresarios a ver los resultados. Todo lo demás es demagogia barata de frustrados incapaces de afrontar la realidad social.

Soberbia.- Definida como “la sobrevaloración del Yo respecto de otros por superar un obstáculo o bien en alcanzar un status elevado y subvalorar el contexto”.

De una No alcaldesa aún, o aunque lo fuera, partieron unas declaraciones en contra del Estado Español y del Tribunal Constitucional, algo que demuestra que la ignorancia puede ser muy atrevida. La Constitución es la Ley de Leyes y un cargo de alcaldesa aunque sea de una gran ciudad, no es precisamente el más adecuado para atacar a un estamento que precisamente la ha colocado ahí: cuidado David, que Goliat es muy fuerte y además tiene la fuerza de la Ley y la razón.

La Constitución, en su artículo 9.3 garantiza el principio de legalidad que quiere decir que “nada puede hacer el poder público fuera de lo que le permite la ley”. La ley está por encima de cualquier funcionario por más elevado que sea su rango.

 

Acerca de Angel

Intento sobrellevar un tiempo emocionante para sus protagonistas, cansino para el observador, de inacabable ir y venir, donde no se ha sabido acotar un terreno de encuentro ni arbitrar unas reglas del juego por todos respetadas, porque fuesen respetables.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *