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Los lugares de trabajo felices

Lugares de trabajo felicesLos lugares de trabajo felices ¿Lujo o necesidad?

Cualquier cosa que cambia la forma en que sentimos emocionalmente puede tener un impacto en nuestra salud física también, de acuerdo a la ciencia de la psiconeuroinmunología.

Hay tres sistemas principales del cuerpo que están involucrados en el mantenimiento de la salud: el sistema nervioso, el sistema hormonal (endocrino) y el sistema inmunológico. Estos son en un triángulo de la comunicación, cada interacción con los otros. Cualquier cosa que afecta a uno de sistema puede afectar a los otros dos.

“El cuerpo tiene todos estos sistemas a prueba de fallos en el lugar para mantenerse saludable”, dice Michael Lumpkin, catedrático de Bioquímica y Biología Celular y Molecular de la Universidad de Georgetown, EE.UU.. “Todo lo que necesitas hacer es proporcionar un ambiente de curación y el cuerpo suele hacer el resto.”

¿Cómo los edificios en los que trabajamos nos afectan emocionalmente y físicamente?

Lumpkin explica el efecto de los ambientes a través de su efecto calmante de curación en el sistema nervioso central, donde el ruido, los colores brillantes y amenazantes cómo el rojo o el naranja brillante o los olores nocivos forman parte de ese elenco de información sensorial negativa que activará la hormona del estrés. El cambio de ambientes estresantes por lugares de trabajo felices donde imperen los calmantes colores naturales, paisajes y sonidos ayudan a calmar el sistema nervioso.

 ¿Qué hacer para el estrés de nuestros cuerpos?

El estrés es detectado por nuestro sistema nervioso, que se comunica con nuestro sistema hormonal para aumentar las hormonas del estrés, como el cortisol, la adrenalina y la noradrenalina (epinefrina). Estas hormonas activan órganos y tejidos, incluyendo los pulmones, el corazón y los músculos esqueléticos hasta conseguir que estén listos para luchar o huir de la amenaza inmediata, ya sea física o psicológica.

Al mismo tiempo, estas hormonas del estrés suprimen sistemas en el cuerpo que no son inmediatamente necesarios para luchar o huir. Estos “no esenciales” incluyen las hormonas sexuales, hormonas de crecimiento, hormonas tiroideas y también el sistema inmunológico. Siempre que estamos estresados ​​está en peligro nuestro sistema inmunológico.

Aunque esto funciona muy bien en el corto plazo, la conservación de la energía  que nos permite reaccionar ante un peligro inmediato, no es buena para nosotros en respuesta al estrés crónico. Se pone en marcha toda una cascada de eventos, dice Lumpkin, que puede llegar a ser perjudicial.

Uno de estos eventos es la respuesta inmune inflamatoria. Dr. Andrea Danese, profesor titular Clínica en el Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia, del Kings College de Londres, ha pasado años investigando cómo se eleva esta respuesta en adultos sobrevivientes de algún tipo  de  trauma infantil.

Los adultos con experiencias adversas en la infancia tenían mayores niveles de los biomarcadores inflamatorios de sangre que indican la activación del sistema inmune. Esta respuesta inmune es vital para el cuerpo para combatir la enfermedad en el corto plazo, pero su presencia a más largo plazo es perjudicial.”Se ha asociado con varias enfermedades crónicas, relacionadas con la edad”, dice Danese: las enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer, y probablemente la demencia tipo.

El estrés crónico puede ocurrir a cualquier edad. Las personas cuyos puestos de trabajo todos los días acumulan presión son especialmente vulnerables: soldados de combate, bomberos, los controladores aéreos, policías, personal de emergencias, etc. En cambio, quienes disfrutan de lugares de trabajo armónicos ven su salud beneficiada.

Asimismo Lumpkin ha estudiado el efecto de proporcionar formación a los estudiantes de medicina en gestión del estrés. Después de 11 semanas, los estudiantes que tenían esta formación (que incluía la meditación, la relajación y otras técnicas de afrontamiento) tenían niveles más bajos de la hormona del estrés cortisol que sus colegas que no habían tenido la formación, cuya cortisol fue subiendo y subiendo.

Pero Lumpkin señala que crónicamente ambientes estresantes pueden ocurrir en cualquier lugar, incluso en cualquier oficina de planta abierta: “Ustedes no tienen privacidad, usted no tiene tiempo para sentarse y analizar un problema”. La solución pasa por hacer “lugares de trabajo felices donde las  oficinas hayan sido diseñadas para mejorar la calidad de vida y la salud de los trabajadores.

Entonces ¿Qué podemos hacer? Si los epidemiólogos nos dicen que el ochenta o noventa por ciento de las enfermedades humanas tienen como detonante el estrés, su manejo y control debería de ser tomado en cuenta dándole la importancia que se merece al entorno del trabajo como una parte importante de la salud pública.

Si somos realistas nos daremos cuenta que la mayor parte de las horas de vigilia las pasamos trabajando. Es por ello que los lugares felices de trabajo no deben de ser algo excepcional ni desagraciadamente utópico, sino algo tan real y necesario como los espacios libres de humo.

Alguien ha maltratado a Bruce

BruceA Bruce

Acostumbro a pasear siempre que puedo por parajes naturales pero a veces he de atravesar extrarradios  convertidos en ruinas por el abandono, aunque solo de manera accidental.

En mis paseos no suelo hacerme acompañar, y es por ello que la música a través de unos pequeños auriculares me ayuda a abstraerme de pensamientos innecesarios y tóxicos a la par que me ayuda a dar ritmo a mi marcha.

Justamente en el momento en el que los acordes de Meeting Across The River “…y la palabra ha pasado, ésta es nuestra última oportunidad…” estaba a punto de hacerme levitar…lo vi.

Acurrucado en el muro y dormido vi al perro de cara triste, posiblemente porque lo dejaron allí abandonado. Como en un amor a primera vista le hice un hueco en mi corazón y acercándome con cuidado de no despertarlo, lo acaricié. Y en ese mismo instante, mientras sonaba otra canción, supe que nombre ponerle: Bruce.

Permanecí junto a él haciéndonos compañía, hasta que las sombras comenzaron a caer sobre el muro impidiéndome verlo con claridad, momento en el que me despedí de Bruce con la promesa de que lo visitaría lo más pronto posible.

Pasaron unos meses y nuestra relación se afianzó hasta el punto de pasar a formar parte de mi vida y de hecho, podéis ver su fotografía en mi muro de Facebook. Así que cada vez que salgo a caminar, paso a saludarle en silencio para no turbar su sueño ya que permanece dormido soñando los sueños de los perros.

Pero hace unos días, cuando pasé a saludarlo lo encontré apaleado, pintarrajeado, maltratado y herido aunque aparentemente permanezca dormido. Alguien ha maltratado a Bruce: algún desaprensivo turbó el sueño de Bruce, ese perro creado por algún desconocido, alguien con mucho amor y posiblemente tan solo como Bruce.Mi amigo Bruce

Yo sigo pasando por allí y no dejo de visitarlo. Pero cuando me acerco, maldigo a quienes profanaron estúpidamente esa obra de arte, esa obra de amor, a la vez que no puedo dejar de reprochar a su creador el mal lugar que eligió para dejar dormido a Bruce.

Ciclistas en la ciudad: salud a través del riesgo

Ciclistas en la ciudadComo otros tantos ciclistas en la ciudad, Ann se dirigía a su trabajo disfrutando del aire de la mañana en la cara. Todo iba bien hasta que un conductor se saltó una luz roja, giró a la derecha y se dirigió directamente hacia Ann. El autobús golpeó la bicicleta de la trabajadora social, atrapándola debajo y aplastando su pie izquierdo. Resultado: todos los huesos de su pie destrozados y un dolor insoportable.

Tras varias semanas de hospitalización, parte del pie de Ann fue amputado. El resto, recompuesto internamente con alambres y cubriciones con injertos tomados de su muslo como reemplazo de su carne desgarrada y desaparecida. “Soy muy afortunada” –decía Ann-.  “La mayor parte de la gente perece cuando esto sucede”.

Está claro que los beneficios para la salud a través del ciclismo son significativos, por tanto en este punto no hay razón para dudar que los riesgos para la salud superan los beneficios: mejora de la salud física y mental, disminución de la obesidad, un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades…pero no podemos dejar de lado los factores que influyen en el riesgo de lesiones y muerte. Los ciclistas en la ciudad son vulnerables porque tienen que compartir demasiado a menudo las mismas infraestructuras con vehículos motorizados y sin embargo éstos carecen de protecciones físicas en caso de accidente: los cascos son efectivos en caso de impactos en la cabeza pero el resto del cuerpo está desprotegido.

El diseño, el papel de la política respecto a los ciclistas en la ciudad

Enfoques diferentes adoptados por las grandes ciudades de Europa ofrecen diferentes visiones en materia de seguridad así como su impacto en materia de salud pública. Para sopesar los riesgos y beneficios del uso de las bicicletas en la ciudad, solamente existe un camino: subirse en una de esas bicicletas.

Está demostrado que la seguridad de los ciclistas en la ciudad aumenta cuando el número de ciclistas aumenta: ciclismo más seguro alienta más el ciclismo, y cuantos más ciclistas mayor seguridad, ya que el comportamiento de los conductores contribuye a este fenómeno. En lugares como Copenhague donde cuatro de cada cinco conductores también son ciclistas están acostumbrados a compartir el espacio público con bicicletas. No podemos decir lo mismo de nuestras ciudades, donde una gran parte de los ciclistas no son conscientes del riesgo y piensan que el código de circulación solo atañe a quien maneja un vehículo a motor.

Aunque el efecto de diseño de las infraestructuras de seguridad para los ciclistas en la ciudad se estudió por primera vez hace más de cuatro décadas, la literatura sobre el tema sigue siendo escasa.

La evidencia sugiere que las instalaciones construidas –bicicleta única, rutas en bici, carriles para ciclistas, senderos para bicicletas, pistas para bicicletas en las rotondas-, reducen y en ocasiones eliminan los riesgos de accidentes y lesiones en comparación con el ciclismo en carretera. El alumbrado público, las pavimentaciones y otras series de actuaciones adicionales son factores que mejoran la seguridad del ciclista y de todos los usuarios en general, más allá incluso que las medidas adoptadas para la seguridad a nivel individual. Ello nos lleva a la afirmación de que la actuación de los políticos municipales respecto  a las mejoras de las infraestructuras, influye de manera muy directa en la mejora de la salud pública.

La polémica de los cascos

Ha habido voces que se alzaron como una sola cuando se intentó obligar el uso del casco a los ciclistas de las ciudades ¿se debe de obligar a los ciclistas de ciudad a llevar casco?

Existen cascos que protegen de las lesiones en la cabeza. Ellos pueden evitar cortes y contusiones en la cabeza, pero no son perfectos, ni mucho menos. Los diseños son ineficaces en la reducción de aceleración en la rotación –el movimiento jiggling del cerebro dentro del cráneo causante de la conmoción cerebral- y que investigadores de EE.UU, Austria y Francia ya están investigando.

Hay un punto de discordia respecto al uso obligatorio del casco para los ciclistas de ciudad, quizá por la imagen que puede dar de deporte de riesgo y que puede hacer que algunos usuarios potenciales declinen este medio de transporte. También, quizá, otro motivo pueda ser la incomodidad de tener que portar el casco una vez aparcada la bicicleta en el lugar de destino, inconveniente esgrimido por los motociclistas cuando se impuso la obligatoriedad y solventado con los portaequipajes. El caso es: ¿estos inconvenientes compensan el riesgo?

A pesar de que  las lesiones en algunos de los países europeos están por tasas bajas, la incertidumbre actual acerca de los beneficios e inconvenientes del uso del casco por los ciclistas de ciudad, es poco probable que las investigaciones tengan un peso importante, enredados como estamos en aspectos de cultura, psicología y política, algo que hace sumamente improbable que este polémico debate termine a corto plazo

Obras de La Sagrera: otras elecciones y vuelta a empezar

obras de la sagreraLas Obras de La Sagrera

Con las elecciones autonómicas catalanas dando coletazos y mucho que hablar, ya se pueden vislumbrar en el horizonte del calendario otras elecciones esta vez para gobernar  España o lo que queda de ella porque a este paso, en pocas generaciones habrán creado varias fronteras físicas reemplazando las imaginarias inexistentes en este momento. Mientras tanto, las obras de La Sagrera se paralizan.

Desde la implantación de la democracia, nunca había sido tan difícil optar por uno u otro partido y mucho menos, elegir el punto cardinal hacia donde escorarse. La aparición de nuevos partidos con siglas con las que pretenden aclarar sus intenciones, nombres acompañando unos CV que esta vez sí aclaran sus tendencias e intenciones, ponen el “vello de punta” a los votantes  tradicionales.

Tampoco -desde la implantación de la democracia-, los electores hemos tenido esa sensación de vacío y dudas sobre a quién elegir para llevar el timón de los asuntos públicos. Otras elecciones, donde se siente que el nivel de preparación de la clase política no es el adecuado, sensación convertida en certeza en vista del papel que están representando los ungidos para “salvarnos de los desmanes capitalistas amamantados por la Troika”.

Si para muestra basta un botón -cómo se dice vulgarmente-, asomémonos al “caos “que se vive en Cataluña en la que la nave catalana atraída por el engañoso cántico entonado por interesados independentistas se precipita hacia las escolleras, del mismo modo que la nave de Ulises se precipitaba de manera fatal hacia la costa de alguna isla italiana atraída por los cánticos de sirenas.

¿Acaso alguien se ha hecho eco de las dificultades que atraviesa el proyecto de las obras de La Sagrera en Barcelona? ¿O quizás resulta que los periodistas de La Vanguardia o El Periódico, TV3 y demás medios de comunicación no se han enterado que las obras de la estación de La Sagrera  llevan paradas desde el pasado mes de marzo? ¿O que las obras de “Accesos a la estación de La Sagrera” -obra independiente de la primera aunque complementaria – están a punto de parar también por los mismos motivos, o sea la falta de dinero?

Mientras tanto, mientras que decenas de puestos de trabajo se van al garete, en tanto que las obras están ralentizadas desde hace años por falta de dinero, el dinero para comprar voluntades y fanfarrias fluye sin cortapisas ni control. Y algunos aún se permiten opinar sobre los plazos incumplidos por las constructoras olvidando que los plazos de ejecución son de obligado cumplimiento y… los de cobro también. ¿O ya hemos olvidado la puesta en marcha de la línea de AVE a la frontera francesa ejecutado el último tramo La Sagrera-Mollet en noventa días a base de jornadas de veinticuatro horas, cuando el plazo estimado era de más de ocho meses?

Hace aproximadamente unos cinco años que empezaron las obras de La Sagrera y según previsiones éstas darían empleo a centenares de personas, tanto en empleo directo como indirecto. La crisis y la confusión de prioridades por parte de los representantes políticos que nos han tocado en suerte, han ido dejando morir el proyecto sin tener en cuenta los empleos existentes, algo que hoy en día habría que mimar y cuidar, en lugar de enarbolar la bandera de la demagogia, bandera más temeraria que la bandera pirata.

 

Aparecen los demócratas por conveniencia

Demócratas por convenienciaLos demagogos y los demócratas por conveniencia, brotan después de estas elecciones catalanas como setas en primavera.

Tipos que han visto en el secesionismo un medio de vida, se suman a las voces que tratan de apagar el eco del resultado negativo que han tenido en las urnas y, envueltos en capote victimista  se camuflan en las sombras y los recovecos.

Estos tipos, son siempre demócratas: cuando la democracia les resulta conveniente para sus metas, ellos son sus abanderados; cuando la democracia les resulta inconveniente y se saltan las normas, los demás son anti demócratas, coartadores de libertad, explotadores…y españoles.

Mas, –según sus palabras– “no tiene vocación de mártir ni de héroe”. Lo que omite es la vocación de agitador y originador de revueltas, divisor de una sociedad y de un Estado que en cumplimiento de la Constitución lo autorizó para gobernar  a los catalanes.

Son demócratas por conveniencia y no se ponen colorados en su desfachatez

La ley y las normas en democracia están hechas para cumplirlas, gusten o no a los ciudadanos y Mas, como el resto de políticos, es un ciudadano más, con los mismos derechos que cualquiera y –si acaso–, más obligaciones debido al juramento y responsabilidad de su cargo. En caso contrario, existen cauces para demandar amparo en el Tribunal Constitucional de España para toda persona natural o jurídica que invoque un interés legítimo:

  • Recurso de amparo contra decisiones parlamentarias( art. 42)
  • Recurso de amparo contra decisiones gubernamentales y administrativas(art 43)
  • Recurso de amparo contra decisiones judiciales(art. 44)

Si el recurso de amparo es estimado, contendría uno de los pronunciamientos siguientes:

  • Declaración de nulidad de la decisión, acto o resolución impugnado.
  • Reconocimiento del derecho o libertad pública vulnerado.
  • Restablecimiento del recurrente en la integridad de su derecho o libertad con la adopción de las medidas apropiadas, en su caso, para su conservación.

La chulería, la sonrisa despótica y ser demócratas por conveniencia tienen habitualmente contrapartidas y en este caso no podía y no debería ser menos. Es igual que se escude tras los catalanes y trate de convertirse en mártir a pesar de sus declaraciones en sentido contrario. Los supuestos delitos cometidos:

  1. Desobediencia grave
  2. Prevaricación
  3. Malversación
  4. Usurpación de funciones en el proceso del 9–N

son los suficientemente graves para pedirle al menos una explicación en un acto en el cual podrá defenderse, que para eso estamos en un Estado de Derecho.

Y como él, la ex vicepresidenta y la consejera de enseñanza –y todos los demócratas por conveniencia–, tendrán que pasar uno tras otro:quienes han robado, estafado, reído, ultrajado y faltado al respeto a todos los españoles sin importar creencias religiosas ni políticas ni de ninguna otra índole.

No se puede defender a quienes roban libertades, bienestar y futuro. No defendamos a nadie que nos ha faltado al respeto y se ha reído en nuestras narices de nuestra confianza, ingenuidad o incluso ignorancia. No importan los colores de la bandera de su formación política. Tampoco importa su condición ni ensoñaciones, ni capacidad de arengar y facilidad de convencer con palabras.

Si seguimos así,  llegará el momento –por culpa de algunos–, de empezar a pensar que “todo el mundo es malo mientras no demuestren lo contrario”. Y todo ello porque pensar “que todo el mundo es bueno mientras no demuestren lo contrario”, ha sido un semillero de traiciones y  de demócratas de conveniencia.

 

Por qué España agoniza

 España agonizaEspaña agoniza

A pocas horas de las elecciones autonómicas catalanas, la sensación de casi todos  los  españoles es la de que “España agoniza”. Otros, en cambio, tienen la sensación de que España va camino de la liberación, pero la sensación de “caos” es general, por todas partes.

Hace años que vivo en Cataluña por motivos laborales y siempre que me desplazo a Asturias, mi tierra, he de contestar a la misma pregunta acerca de la situación catalana. Mi contestación siempre es la misma: “en Cataluña, la mayoría de los catalanes lo único que pretenden es trabajar, pagar sus facturas y vivir lo mejor posible, con  calidad de vida y alejados de los problema, como en cualquier lugar…”y la mayoría de quienes me escuchan no me creen, prueba de que esa minoría grita más fuerte que la mayoría.

Los residentes en cualquier lugar de España tienen referencias de la “revuelta catalana” por los medios de comunicación, que solo recogen imágenes de manifestaciones contra la Patria hechas por políticos de “tres al cuarto” y sus acólitos, todos ellos guiados por un interés personal que no es otro que hacer de Cataluña su hacienda, donde puedan manejar los fondos públicos como si fueran suyos y detentar el poder como si ellos fueran los escogidos  por la Historia para liberar a un pueblo oprimido. Sus apoyos, provienen en su mayoría de personas que están en situación desesperada, tanto, que se creen las promesas sin compromiso de –ahora si– de la “casta política “que campea a sus anchas creyendo los unos, que están libres de responsabilidad civil y penal, y los otros, deseando que los pongan en su sitio para alardear de sacrificio por el pueblo.

España agoniza, porque esa Constitución que detestan los protege de sus desmanes. España se muere, porque quienes acatan y respetan la Constitución  Española tratan de abrir vías de diálogo en lugar de aplicarla con todo su peso. Si España se muere es  porque desde hace siglos se ha tratado de comprar la fidelidad catalana en lugar de conseguirla por otros caminos, una vez vista la imposibilidad de conseguirla con parabienes. España agoniza, porque los españoles que creen y respetan los valores de una patria y su bandera, aunque seamos mayoría estamos expectantes esperando las acciones de nuestros gobernantes ante tamaña actitud por parte de un grupo de traidores a la Patria y padeciendo la inacción.

Todo ello me lleva de manera irremediable a sentirme identificado con el prólogo de Ángel Gavinet en la novela de Emilio Romero “La paz empieza nunca”, premio “Editorial Planeta” en 1957, y que dice así:

“Siendo yo niño leí el relato horripilante de un suceso ocurrido en uno de estos países cercanos al Polo Norte, a un hombre que viajaba en trineo con cinco hijos suyos. El malaventurado viajero fue acometido por una manada hambrienta de lobos, que cada vez le aturdían más con sus aullidos, y le estrechaban más de cerca, hasta abalanzarse sobre los caballos que tiraban del trineo.; en tan desesperada situación tuvo una idea terrible: cogió a unos de sus hijos, el menor,  y lo arrojó en medio de los lobos; y mientras éstos, furiosos y excitados, se disputaban la presa, el prosiguió velozmente su camino y pudo llegar a donde le dieran amparo y refugio.

 España debe hacer como aquél padre salvaje y amantísimo, que por algo es patria de Guzmán el Bueno, que dejó degollar a su hijo ante los muros de Tarifa. Algunas almas sentimentales dirán de fijo que el recurso es demasiado brutal; pero en  presencia de la ruina espiritual de España, hay que ponerse una piedra en el sitio donde está el corazón, y hay que arrojar aunque sea un millón de españoles a los lobos, si no queremos arrojarnos todos a los puercos.”

Prueba irrefutable de que España agoniza desde hace muchos años, pero también, de que siempre ha resistido los embates fraticidas a través de la Historia.

Los Siete Pecados Capitales del Diputado

los siete pecados capitales Uno a uno, transgredo los siete Pecados Capitales

Me he despertado con un amargo sabor de boca que supongo producto del ajetreado día de ayer, aunque íntimamente estoy convencido que el haber transgredido las reglas de la Iglesia tiene algo que ver con el regusto desagradable y salado.

Y es que, haciendo un pequeño acto de contrición, sospecho que ayer los he transgredido todos, los siete Pecados Capitales, o sea,  he pecado todo lo que se podía pecar. Ahora bien, en mi descargo, puedo deciros que no es culpa mía sino del mundo. No del mundo con sus mares y montañas, cielo y tierra, sino de ese mundo artificial creado por la humanidad, por nosotros.

Me he despertado transgrediendo uno de los siete Pecados Capitales, al ver La Lujuria brillando en mis ojos y con manifiesta erección mañanera que a estas alturas he preferido eliminar con una micción. Los “tiros a mi edad ya están contados y no se pueden perder disparando al aire”. Quizás me hagan falta en algún momento del día.

Me ataca La Gula y es el momento de bajar al buffet libre del hotel, y meterme entre pecho y espalda un buen desayuno que me de fuerzas hasta el almuerzo –que quizás se demore–, ya que estas reuniones con los miembros locales del partido –para una vez que nos pillan pensarán–, son de una pesadez y  de un cansino insoportables. Menos mal, que al finalizar suelen tener preparada una sesión de aperitivos y un buen almuerzo con productos de la tierra, para ponernos “hasta las trancas” como dicen en mi pueblo.

A media tarde, tenemos una reunión de carácter privado con los representantes de los empresarios que están interesados en hacer una oferta por la recalificación de los terrenos que se encuentran a la salida del pueblo, detrás de la ermita, y que se extienden hasta los chopos del río. Llevan toda la vida como terrenos protegidos por culpa de unos patos que vienen una vez al año a anidar aquí, pero el pueblo ha de crecer y crecer hacia esa parte del valle. Los patos tienen alas, así que se busquen volando otros terrenos para criar.

Quienes nos critican por esta decisión nos achacan que “se ha adueñado de nosotros La Codicia”, pero ¡qué va!, la gente a veces se olvida que hemos jurado cumplir y respetar las leyes y eso es muy serio y no lo tomamos a broma. En todas nuestras decisiones priman los intereses comunes, no los nuestros personales. ¿Queda claro?

¡Vaya, me parece que otro de los siete Pecados Capitales,  La Pereza, a estas horas se adueña de mí. Menos mal que en nuestra profesión están reconocidas unas horas para ir al hotel, descansar y cambiarse de ropa. El aspecto en el tipo de reuniones de la mañana, más formales, no se corresponde con las informales de la tarde donde tratamos de mezclarnos con la gente normal, esa que vota y que es a quienes  debemos de captar para atraerla con nuestras promesas y nos premien con su voto en las urnas. Así, que sin más dilación lo dicho: siestecita, una ducha, y luego vestidos de “Marc Casual” a visitar tabernas y tiendas, apretar manos  de desconocidos, charlas insulsas, de esas denominadas vulgarmente como “charla de besugos”, y después, ya veremos que nos han preparado “los locales”.

Lo malo de este tipo de salidas y mezclarnos entre la gente del pueblo es que hay mucha gente desafecta con la política y por tanto  a algunos no nos conocen y bien, o pasan de nosotros o incluso nos abuchean e insultan. Eso nos lleva a que se arremolinan alrededor de los más conocidos, mientras que los demás nos quedamos prácticamente solos. Lo reconozco: en estos casos, se apoderan de mi Los Celos y La Envidia, pero eso sí, una “envidia sana” porque lo realmente importante es que consigamos lo que venimos buscando, sus votos, y lo demás no tiene más importancia. No son más que ¡Gajes del oficio!

Realmente, yo me considero un buen político y lo digo sin rubor ninguno. Muchos me echan en cara La Soberbia que en ocasiones me aflora al hablar o simplemente –dicen–, se hace notar en mis gestos. Pero están equivocados, porque quien mejor conoce mi capacidad de trabajo y mis virtudes –que no son pocas–,…soy yo. Y explicarlas, darlas a conocer, compartir mis conocimientos y enseñar, no es ser soberbio, sino didáctico.

Llevo demasiados años en esto. Prácticamente desde que tengo uso de razón cuando mi padre me llevaba consigo poco antes de las doce de la noche para que, en el momento que empezara el día de campaña, empapelar el pueblo. ¡Y,  madre mía!, la de panfletos que he repartido y pegatinas y fotocopias que he hecho durante días enteros en la campaña, hasta que fui creciendo a la par que mamando los entresijos del partido y subiendo hasta conseguir mi acta de concejal de festejos, trampolín que me ha impulsado hasta hoy que soy Diputado, y estoy a un paso de convertirme en Ministro con cartera…la que sea. Carrera meteórica aunque plagada de esfuerzos y sin sabores, porque no es fácil abordar las campañas electorales fuera de casa, durmiendo en hoteles que aunque sean mínimas tres estrellas, no es lo mismo que dormir en casa. Menos mal que esto es cada cuatro años porque de no ser así, no podría aguantarlo.

Y así queda claro la dureza  de nuestra vida como políticos y el “por qué” atacamos a la iglesia y su doctrina. Aunque algunos dejan entreveer que no le dan importancia, no es “plato de gusto” acostarte todas las noches sabiendo que de los Siete Pecados Capitales: Lujuria, Gula, Avaricia/Codicia, Pereza, Ira, Envidia/Celos y Soberbia, día tras día, noche tras noche, los cometemos todos. Y los años no pasan en balde, y a medida que nos hacemos mayores la vida la vas viendo de otra manera ¿Y si tienen razón y después de muertos existe otra vida y tenemos que purgar nuestros pecados y excesos?

Yo reconozco que hasta ahora esas cosas no me preocupaban. Además, la excusa que tenemos los políticos para ser así, es la de nuestra profesión que trae de manera connatural este tipo de comportamiento, por otra parte, ineludible. En nuestra vida personal algo cambiamos, de verdad. Claro que, como vivimos en zonas escogidas y controladas vamos siempre protegidos y acompañados, veraneamos en zonas exclusivas y privadas, el personal de “a pie” no puede saberlo, pero doy fe que es así.

Y ahora he de dejaros y seguir con la campaña en la que nos jugamos mucho y es muy estresante jugarse  cuatro años de futuro en unos días, sobretodo quedando expuestos a los caprichos ciudadanos, producto en muchas ocasiones del desconocimiento o rencores de los cuales no somos responsables, ya que únicamente cumplimos con nuestras obligaciones con sacrificio y entrega.

Dura vida la de los políticos. Se lo dice un político que lo “ha mamado toda la vida”

Atentamente

Un Diputado anónimo al servicio de los intereses comunes (aunque no lo parezca).

Estado de derecho, Estado ideal

Estado de derechoAunque tarde, muy tarde, el Gobierno de España se ha propuesto restablecer un Estado de derecho que hace tiempo se había transmutado en compra de voluntades.

Apurando los últimas fechas de esta legislatura –lo único reprochable–, el Gobierno deja al Tribunal Constitucional la responsabilidad de parar los pies a Artur Mas en su loca carrera “hacia la nada” –si al caos no le damos valor–, algo que debió de hacer al principio de su legislatura y que casi todos esperábamos, o al menos quienes creemos que la Unidad Nacional es el Estado ideal.

Porque quienes creemos que debe existir una forma de organización política y un conjunto de normas que rijan el funcionamiento de la sociedad, somos quienes echábamos en falta el Estado de derecho establecido y vilipendiado por intereses independentistas.

El Estado de derecho olvidado por Mas

Artur Mas ha demostrado con sus últimas declaraciones que después de tanto tiempo campando a sus anchas, se ha olvidado de las limitaciones del  cargo que ostenta y la  subordinación del Estatuto Autonómico por el que se rige a la Constitución Española, ya que “el Estatuto de Autonomía es la norma institucional básica que constituye y crea cada Comunidad Autónoma, constituyendo la norma de engarce entre el ordenamiento jurídico del Estado –sistema– y cada ordenamiento autonómico –subsistema”.

El Estatuto es una ley estatal –ley orgánica– que se aprueba y  se reforma como ley orgánica y por tanto, el Estatuto no es una ley autonómica por la sencilla razón de que jurídicamente “la Comunidad Autónoma solo surge como tal a partir de la aprobación del Estatuto”. O lo que es lo mismo: “La comunidad Autónoma es el efecto del Estatuto, no la causa”.

El Estatuto, como cualquier norma está jerárquicamente subordinado a la Constitución por lo  que, cualquier precepto,  es susceptible de ser anulado en caso de ser contrario a la Constitución debiendo ser además, interpretadas de modo conforme a la Constitución.

Quizás a Artur Mas y a quienes sueñan con hacer de Cataluña “una hacienda propia libre de controles”, les ha confundido una de las particularidades del procedimiento legislativo en los Estatutos de Autonomía y es que, “las leyes autonómicas están equiparadas en rango a las estatales aunque, entre otras particularidades, el acto de promulgación de la ley no es ejercido por el Rey sino por el Presidente de la Comunidad Autónoma  “en nombre del Rey”, lo cual tan solo es una atribución no un relevo en el cargo, algo que algunos parecen olvidar “ porque  se les sube el pavo”.

Por tanto sobran las explicaciones y desde hace mucho tiempo los paños calientes. Las normas son de obligado cumplimiento para todos y eso incluye a Artur Mas y a todos quienes van con él en la nave independentista. Se acabó –eso espero–, la cuerda y la compra de voluntades que tanto dinero ha costado a la sociedad en general –incluida la catalana–, vistos los bolsillos donde han ido a parar. Al menos, quienes tengan sueños de grandeza y quieran ver sus nombres en las páginas de la Historia, que los paguen de su bolsillo y no con el esfuerzo de los demás ni tergiversando la verdad ¡Por cierto! : Miguel de Cervantes Saavedra, nació en Alcalá de Henares (España), en el año 1547.

Y para refresco de memoria de algunos que se hacen los despistados: “La Constitución es una norma y sus preceptos son de obligado cumplimiento, y su incumplimiento es una infracción porque constituye conducta  antijurídica”.

Ha llegado el momento de poner fin a esta fiebre de algunos, apartarlos de los cargos de responsabilidad, hacer valer el Estado de derecho  y usar la democracia representativa existente en España para elegir a personas capaces de mirar el horizonte en lugar de mirar el fondo de sus bolsillos y de su ego.