¿Cómo superar esta crisis de confianza?

Crisis de confianza-bandera de EspañaPuedo tratar de buscar una explicación, o puedo intentar superar esta crisis de confianza recordando la vieja historia relatada por San Agustín de Hipona cuatrocientos años antes de Cristo, cuando encontró a un niño que trataba de introducir el mar en un pequeño agujero hecho en la arena. ¡Imposible! ¿Cómo vas a meter el océano tan grande en un agujero pequeñito?- le dijo San Agustín. Entonces  el niño le contestó, que” mayor dificultad tenía el tratar de desentrañar el misterio de la Trinidad”

Salvando las distancias y sin ánimo comparativo, pues veo la  misma falta de explicación y sensación de impotencia de nuestros políticos gobernantes, ante la imposible batalla de tratar de reconducir la convivencia y tornar a la congruencia social. Evidencia clara, al poco que dedique un momento a pensar y analizar titulares de noticias, hechos y actitudes de algunos políticos, comentarios de los lectores en las crónicas de  la prensa u observe la apatía y el hastío de la mayor parte de los parroquianos en la barra del bar. Difícil con estos aperos superar esta crisis de confianza.

Damos por hecho que somos animales racionales por definición, hechos  que nos hace distintos de los animales supuestamente etiquetados para su distinción como irracionales. Pero aparte de las diferencias en el uso del instinto- más arraigado en unos que en otro, debido a la llamada evolución-, hay  comportamientos comunes entre los que se halla el comportamiento social. Y ahí –en el uso del instinto-, es donde nos han adelantado, habiendo los humanos perdido gran parte algo  que los animales irracionales conservan. Y si les aventajábamos en el arraigo de  costumbres sociales, ahora estamos cada vez en franca desventaja. En valores sociales y éticos estamos cada vez peor.

No voy a volver con el problema social y de convivencia, que una serie de políticos narcisistas están creando entre la población prácticamente en los cuatro puntos cardinales de nuestra nación. Tampoco voy a referirme a los iluminados, esos que aparecen cuando las cosas van mal para faltarnos al respeto despreciando nuestra inteligencia con  demagogia barata, a costa de repetir consignas que prenden en los ánimos de los desesperados, para desesperación de todos los demás.

Podía referirme a los personajes sin escrúpulos que habiendo tenido las llaves de los tesoros que les  habíamos entregado con el sudor de nuestra frente y sacrificio, pero con la satisfacción del deber social cumplido, pero no lo voy a hacer. Estoy saturado y asqueado de corrupción, corruptos y también –por qué no-, de Leyes y Normas hechas a medida por y para  quienes están en condiciones y lugar para incumplirlas.

lazo negro de lutoPero hoy me voy a referir a un triste hecho que ha ocurrido en Vigo, pero que podía suceder en cualquier lugar de España varias veces al día. Y es el de la muerte de una policía, de un agente de la ley que cumpliendo con su labor, ha muerto por falta de presupuesto para un chaleco anti balas, algo  que debería de ser parte fundamental del equipamiento.

En todos los trabajos y con el paso de los años, se han ido incrementando las medidas de seguridad, al menos por dos motivos: por la evolución en la educación del trabajador, por el supuesto aumento de la sensibilidad social, por el aumento del valor de las vidas humanas ante las materiales, y probablemente también-es justo reconocerlo-, por intereses económicos, ya que los tratamientos hospitalarios e indemnizaciones son muy costosas.

Por eso existe un seguimiento exhaustivo en el nivel de seguridad del trabajador, y además de los cursos de capacitación, es obligatoria la entrega de los llamados EPIs, que son los Equipos de Protección Individual, los cuales también estamos obligados a llevarlos correctamente y en todo momento.

Y si un obrero para cortar una tabla con una sierra ha de llevar unas gafas para evitar la posibilidad de ser herido por un cuerpo extraño en el ojo, o un casco por si se cae algo de las alturas, o unas botas de seguridad con plantilla y puntera de acero para evitar aplastamientos o pinchazos, o un arnés para alturas superiores a 1 metro ¿Para un policía en acto de servicio, un chaleco antibalas no forma parte de sus EPIs, o sea, del  Equipo de Protección Individual? No me lo puedo creer.

Lo que si me creo, es que el dinero se utiliza para comprar voluntades e intentar hacer frente a los chantajes nacionalistas, a  hacer obras o reparaciones vistosas y poco prácticas de cara a la galería; para pagar sueños febriles de iluminados que hemos votado nosotros, que a pesar de ser laicos o ateos, una vez que “tocan poder” piensan que están tocados por la Vara de Dios y creen  que los dineros de nuestros impuestos “no son de nadie”, como decía Magdalena Álvarez.

Cuando hay un accidente, por pequeño que sea, los sindicatos caen como sobre las empresas como castigo divino; así que, después de una muerte que podía ser evitada al llevar puesto el chaleco  de protección, espero se pongan de parte de la justicia y de la policía sin hacer de ello frente político, sino humano, aunque estén acostumbrados a verlos desde la otra parte de la barrera. Tal vez, con actos así-si así lo hiciesen-, pensaríamos que los sindicatos tienen un sentido de ser y un motivo para estar. Pero de verdad, lo dudo. Claro, el dinero está en otros lugares.

No hay dinero- dirán-, para invertir en equipamiento. Yo no entiendo de esto, pero buscando en Internet “Chalecos antibalas”, yo, de manera individual me lo podría comprar por una inversión de entre 600 y 1000 euros. Al Estado, seguro que le harían buen precio “por un pedido de cantidad”. ¿Qué valor tiene para el Estado la vida de un representante de la Ley? ¿Qué precio tiene que pagar la familia al cambio de 600 euros del coste de un chaleco antibalas? Y si hablamos de cifras económicas, frías ¿Cuánto va a costar la representación del Estado en ese funeral? Esto se puede evitar. Que a alguien se le ocurra atracar un banco, quizás no, pero la desprotección de nuestras fuerzas de seguridad, si.

Como arena entre los dedos se me va la confianza y el orgullo de ser español, cada vez que miro la prensa o veo los telediarios. Como arena entre los dedos se me escapa la ilusión del presente, cada vez que escucho las proclamas nacionalistas movidas por un afán parcelario de poder y las respuestas de un Gobierno débil e inseguro que intenta nadar y guardar la ropa. Como arena entre los dedos se cuela la ilusión de futuro, al observar a  la nueva generación de iluminados que proclaman medidas de salvación sin conocimiento ni razón, con promesas de bienestar y equidad pero sin saber “cómo ni por qué” lo van a hacer. Cada vez se me afianza más y se me antoja harto difícil superar esta crisis de confianza.

Acerca de Angel

Intento sobrellevar un tiempo emocionante para sus protagonistas, cansino para el observador, de inacabable ir y venir, donde no se ha sabido acotar un terreno de encuentro ni arbitrar unas reglas del juego por todos respetadas, porque fuesen respetables.

Un comentario en “¿Cómo superar esta crisis de confianza?

  1. Quizá tenemos tan dura la mollera que ya no nos hace daño ni el más mínimo golpe en ella.
    Con esto quiero decir que ya no nos apena casi nada y el fallecimiento de un trabajador por culpa de los recortes en seguridad que dan como resultado una muerte como esa no creas que afecta demasiado, yo creo que poco, nada o casi nada.
    No nos engañemos, mañana nadie le dará la más mínima importancia.
    ¿Y a quién le importa eso? , lo digo porque a los políticos no les importa demasiado y si no a las pruebas me remito y la primera viene dada por los muertos que los recortes nos han ocasionado (unas cuantas) ya que si las muertes les importara algo, el problema ya estaría solucionado, simple lógica.
    A eso le llamo yo tener dura la mollera para que no nos apenen los continuos golpes que estamos llevando en este país.
    Me creo la frase de Felipe González cuando dijo que los españoles, ahora, nos preguntamos qué queremos y quiénes somos.
    Digo que debe ser cierto porque no existe motivo fundamental para pensar otra cosa ¿verdad?
    Veamos, sabemos que los recortes se producen para gastar menos e intentar compensar los ingresos y los gastos para arreglar la economía de este país, sabemos que España está esquilmada por toda esa inmensa corrupción que habita en ella, sabemos que jamás hemos tenido menos libertad de movimientos que ahora , si , si menos libertad de movimientos y si no que le pregunten al extremeño cuando quiere trabajar en Cataluña y sabemos que esto solo lo arreglarán los de siempre, es decir, los trabajadores que a base de sufrimiento sacará este país adelante, con sus muertos y sin ellos.
    ¿Cómo recuperamos la confianza?
    Sencillo cuando perdamos el miedo a no cobrar ese sueldo miserable que cobran millones de españoles que no llegan a finales de mes y que, por los recortes habidos, se juegan la vida todos los días.
    ¿Cuándo perderemos ese miedo a no cobrar?
    Cuando nos enfrentemos a la cruda realidad dejemos de hablar como víctimas de nuestros errores.
    De todas maneras, siendo sincero conmigo mismo, no creo que una chaleco antibalas tenga la culpa de la muerte de esa obrera, más bien creo que las leyes deberían haber cambiado hace años para que el “animal irracional” que la mató se estuviera pudriendo en la cárcel desde hace años conociendo su historial delictivo.
    Esa es la verdad, la culpa sigue siendo de los políticos que no legislan para ello.
    Na….no pasa na…. la pescadilla que se muerde la cola.

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