Cuentos de antes, cuentos de ahora

Cuentos de antes, cuentos de ahoraCuentos

Siempre ha habido disparidad de criterios respecto a las bondades y miserias de los sistemas educacionales de hace unas décadas, en comparanza con los sistemas actuales, no exentos tampoco de miserias y bondades.

Desde la más tierna infancia, uno de los vehículos utilizados en la educación son los cuentos. Apenas dejamos de cantarles “nanas “a nuestros hijos, les llevamos a ese universo de colores que tanto les cautivan, hasta que la historia, el texto, da vida y movimientos a los colores haciendo del cuento una aventura…

Eso es ahora, porque la actitud hacia la educación infantil se ha tornado sobreprotectora según la opinión de algunos expertos, y de muchos padres. Hoy no se podrían escribir cuentos donde el dragón se come a la gente, ni de  brujas con pócimas que envenenan a la princesa, ni de ogros que quieren comer a Pulgarcito…, cuentos de color azul para niños, de color rosa para niñas, pistolas de “restallones” para jugar a indios y vaqueros…

Hoy todo es de color blanco-neutro para que sea unisex, los dragones vuelan llevando a niños a lomos y repartiendo su corazón, los malos de los cuentos ya no son malos, los buenos son más buenos… y mientras tanto, nuestros hijos crecen en el mundo de “Yupi” donde todo es bueno y el mal no existe porque ha sido derrotado por los puros de corazón. Entonces ¿Hacemos bien envolviendo todo en un halo de bondad? O quizá debemos de ir de manera paulatina dosificando y haciéndoles ver a nuestros hijos aunque sea a través de los cuentos, que no todo es bueno y que hay dragones que se comen a princesas, brujas con pócimas y enanitos gruñones con mal talante, para que cuando les llegue el momento de salir, la realidad no les dé un bofetón sin esperarlo.

Hace algún tiempo he recopilado una serie de cuentos de la postguerra. Cuentos infantiles  “recomendados y  cuidadosamente elegidos entre el folklore tradicional y la inventiva moderna, todos ellos recomendables, por su estricta moralidad y sugestiva fantasía”. Aptos para niños  de 6 a 12 años-según reza la leyenda de la portada-. Sin duda, si algún escritor los publicara hoy sería desterrado por lo menos a la isla de Jackson.

En los cuentos de la época, la educación de los niños de entonces a través de los cuentos, era sin duda mucho más realista. No se ocultaba el maltrato ni las intervenciones divinas solucionando injusticias terrenales; ni brujas envidiosas que hacían la vida imposible a la chica pobre, pero bonita, que siempre alcanzaba el sueño de casarse con un príncipe azul; ni hermanastras envidiosas que sacan los ojos a la pobre desgraciada pero que por su bondad, el cocodrilo que fue criado por ella le cede los suyos…

Así eran los cuentos que leían nuestros abuelos y nuestros padres que a la postre fueron quienes nos educaron y criaron, y a mi parecer, bastante bien, por cierto. Los pasos hacia adelante de una sociedad como la nuestra hacen que quien más grita, se le oiga mejor, sin importar-la mayoría de las veces-, el mensaje. Hemos pasado de una educación basada en la enseñanza del mal para que comprendamos el bien, a “cogérnosla con papel de fumar”, cuando debería de haber un término medio, porque no es para tanto.

Siempre ha existido el color azul para regalar a un recién nacido varón, siempre ha existido el color rosa para las ropitas de la niña, y también siempre ha existido el color blanco para los dos sexos y como regalo para los futuros padres cuando no se conocía el sexo del nonato. Hemos jugado con pistolas de restallones a las emboscadas y nos lo pasábamos “pipa”. Y no por eso, los que hemos jugado con pistolas de plástico o con fusiles en la mili nos hemos convertido en pistoleros violentos ni mucho menos. Ni los que se vistieron de azul tienen por qué ser machistas por ello, ni a las mujeres  el color rosa las ha hecho más femeninas por su uso.

Todo queda abierto al criterio social, tan dado a manejarlo todo, cuanto más por quienes quieren manipular la educación como medio de adoctrinar al niño para algún día manipular a la persona.

Entonces: la educación a través de los cuentos ¿Mejor antes o ahora?

Like it.? Share it:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>