El respeto hay que ganárselo

El respeto hay que ganárseloEL RESPETO HAY QUE GANÁRSELO

Hay un refrán español que nos dice que “quien siembra vientos, recoge tempestades”. Y eso precisamente es lo que España está recogiendo de allende las fronteras porque no supimos- ni sabemos-  darnos a respetar.

Llegamos a la Unión Europea en el año 1986, de un largo viaje de cincuenta años, en el que llevábamos a nuestras espaldas una pesada carga y, de la que se aprovechó el rey Hassan II de Marruecos el 6 de Noviembre de 1975 para movilizar a 350.000 ciudadanos y 25.000 soldados, obligando a España a firmar los Acuerdos Tripartitos de Madrid presionados por la OTAN, en la llamada “Marcha Verde”.

Del 11 al 20 de Julio de 2002, Mohammed VI mandó a un grupo de marines marroquíes a invadir la isla Perejil, islote de superficie de 0,15 Km2, en permanente disputa entre ambos Estados. Tampoco debemos de olvidar la prohibición de dos años para faenar en la zona a los pesqueros españoles; además no nos engañemos, si Marruecos quisiera, podría frenar en gran parte las agresiones a nuestra frontera que se producen casi a diario. Y las agresiones a España por parte de Gibraltar…

Pero todo lo expuesto son agresiones externas y, como alguien dijo “los países no son amigos eternos, sino que lo eternos son los intereses”. Y qué debemos de esperar del exterior, si las agresiones en el interior del país son continuas y por varios frentes. Como podemos esperar que ningún país nos respete, si no nos respetamos a nosotros mismos.

Por eso no debe de sorprendernos que, si partidos políticos españoles  cuestionan la actuación en  la defensa de nuestras fronteras por un cuerpo que siempre se ha caracterizado por su entrega y sacrificio como es nuestra Guardia Civil, vengan personajes políticos que nada saben de nuestra historia  y juzguen los hechos acaecidos vía Twiter, en una falta de respeto  institucional inconcebible.

Como decía  Jean Jacques Rousseau “siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas”.

Acerca de Angel

Intento sobrellevar un tiempo emocionante para sus protagonistas, cansino para el observador, de inacabable ir y venir, donde no se ha sabido acotar un terreno de encuentro ni arbitrar unas reglas del juego por todos respetadas, porque fuesen respetables.

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