El triunfo del chantaje

ChantajeLos tiempos cambian y los conceptos de lealtad y honor también, dando paso el orgullo, el civismo, la congruencia de pensamientos y hechos, a otro tipo de sentimientos más materiales.

Los ciudadanos debemos de seguir las normas dictadas por los legisladores y corroboradas por nosotros mismos. Pero cada vez se nos pone más cuesta arriba, debido en parte, a la percepción de  que “con el chantaje que  ciertos grupos ejercen sobre el Gobierno”, se saca más provecho que acatando y cumpliendo las normas.

Estamos inmersos en una crisis donde la supervivencia del estado del bienestar está en entredicho y los “mordiscos” a nuestros ingresos son cada vez mayores, mientras que vemos como el Estado “premia” a los defraudadores, que como en la parábola del hijo pródigo son agasajados y perdonados en detrimento del cumplidor, a pesar de que “hacienda somos todos”, según nos dicen. Lo que no nos dicen- pero vemos-, es que “hacienda somos todos, pero unos pagamos por otros”.

Los representantes de nuestro Gobierno se llenan la boca con soflamas en contra del chantaje, siendo impensable-dicen-, que nadie consiga nada a través de esas vías de actuación.

Y sin ir más lejos, el Alcalde de Barcelona  Javier Trías, ha cedido ante las protestas del colectivo okupa a pesar del “no cederemos ante las amenazas ni la violencia”. Pues nada, ya ha cedido y paralizado el derribo de un edificio okupado hace diecisiete años, y al que a pesar de estar oficialmente abandonado, en ningún momento se le cortaron los suministros de agua, luz o electricidad.

Lo hemos visto con anterioridad en Gamonal, y con los mismos resultados: la presión de los radicales con quemas de contenedores, casetas de obra y maquinaria, han hecho recular al ayuntamiento, incapaz de controlar a los violentos y cediendo ante la presión de la violencia.

Dicen que “la democracia española es demasiado joven”, y puede que tengan algo de razón en el fondo. Pero no es porque nuestra democracia sea demasiado joven, sino porque no somos capaces de sacudirnos los complejos que nos asisten y no nos dejan avanzar.

Lo que no podemos admitir de ninguna forma los ciudadanos que cumplimos las normas con todas sus consecuencias, y los desacuerdos los afrontamos desde el terreno de la legalidad, es ver que a nuestros legisladores y a nuestros políticos, el chantaje les hace ceder, porque la espiral de violencia como forma de presión irá en aumento, en detrimento de  nuestras convicciones.

Acerca de Angel

Intento sobrellevar un tiempo emocionante para sus protagonistas, cansino para el observador, de inacabable ir y venir, donde no se ha sabido acotar un terreno de encuentro ni arbitrar unas reglas del juego por todos respetadas, porque fuesen respetables.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *