En busca del reino del olvido

el reino del olvidoEl reino del olvido

Te miraba extrañado mientras las palabras que me decías golpeaban en mi cerebro que, ingenuo  él, no esperaba de ti. Acomodado estaba  a escuchar tan solo expresiones tiernas con las que solías expresar tus sentimientos hacia mí desde siempre ¿recuerdas?, desde aquél primer beso furtivo, antesala de un sinfín de besos furtivos,  de un sinfín de te quieros  furtivos.

¡Ya no te quiero!, dijiste, pero sonreí en mis adentros al pensar que era uno de tus juegos, ese que acabaría con un “ahora, te quiero más que antes”. Pero mi sonrisa se convirtió en llanto cuando comprendí que la segunda parte  nunca llegaría, que no era un juego donde ganaría  amor, sino que lo perdería.

Ahora ¿recuerdas? continúa la amistad una vez muerto el amor, dijiste. Craso error: ambos deberíamos haber sabido que el desamor no conlleva amistad sino rencor, antesala del olvido, antesala del perdón.

Perdono tu desamor surgido quizás de mil motivos que mi amor confundido a veces te envió, pero no olvido, que si de veras me hubieses querido, a mis te quieros de despedida no hubiesen sido con un “hasta luego” correspondidos. Perdono tus razones, incompresibles para las mías, pero sin embargo no puedo olvidar tu forma de “envío”, como un paquete mal envuelto y sin atar.

Sin embargo, ahora que en el juego estamos, no tu sola sino ambos entregados al juego del olvido, me dicen que estás triste por todo lo acontecido. ¡No lo estés! Ambos vivimos en un mundo donde estamos buscando el reino del olvido. Quién sabe si antes de llegar nos encontramos y acordamos regresar  al reino del amor, del que no deberíamos de haber salido.

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