España Desparasitada

España DesparasitadaDesparasitar lobo

A punto de cumplirse 75 años desde la finalización de la Guerra Civil, España sigue dividida en dos colores, a pesar de que diversos tonos hagan su aparición. Los colores base-azul y rojo-, siguen tantos años después convertidos en protagonistas de la vida política de este país. Y los síntomas de haber aprendido la lección, siguen sin verse. Más bien al contrario. Algunos siguen interesados en abrir brecha entre los españoles, sin duda mirando sus propios intereses.

La tomadura de pelo que los sindicatos les están haciendo a los españoles, resulta que en boca de su hermano mayor el PSOE, es una campaña de acoso y derribo por parte de la derecha  thatcheriana. “Pasar al ataque” o “tendrán que partirnos las piernas”, son las soflamas de estos parásitos que siguen aferrados a tiempos pasados, porque en la actualidad no tienen razón de ser.

Mantener a los sindicatos hoy en día, es como empeñarse en mantener la figura del sereno en las ciudades actuales. Claro que con el apoyo personal de Tomás Gómez, el ex alcalde Parla  y Oscar López,  político salido de la cocina de José Blanco, la credibilidad de este sindicato ya no es cero, sino menos cero. Todos estos políticos de pacotilla que hace no muchos años se vanagloriaban de usar chaquetas de pana, porque esta imagen les acercaba al mundo obrero, se encontraron con poder y dinero que no supieron digerir. Cambiaron su pana que tanto dura y calorcillo da, por telas delicadas que hay que llevar a la tintorería cada dos posturas, y eso… cuesta una pasta.

De reunirse en los reservados de bares a beber “frascas” de vino corriente, comerse una tortilla y pagar “a escote pericote”, pasaron a restaurantes cuyo reservado tiene puertas correderas y un “maître” tras ellas, y eso… cuesta pasta. Y en aras del pueblo en Democracia, lo tomaron- lo toman- y, sin ponerse colorados, dicen que la culpa es de la derecha thatcheriana.

Con los parásitos que tiene la sociedad española, deberíamos- si pudiéramos-, hacer como los lobos con los suyos: con los dientes incisivos, se arrancan un mechón de pelo y se van introduciendo lentamente en el agua, para que los parásitos vayan ascendiendo hacia las partes secas, hasta llegar a cubrirse de agua por entero. En ese momento, todos los parásitos están en el mechón de pelo que lleva entre sus dientes, que es lo único que se mantenía seco, por lo que solo tiene que soltarlo y dejar que la corriente de agua arrastre todos los parásitos que tenía. ¿Se imaginan un desparasitado en la política española y, un “volver a empezar…”

Acerca de Angel

Intento sobrellevar un tiempo emocionante para sus protagonistas, cansino para el observador, de inacabable ir y venir, donde no se ha sabido acotar un terreno de encuentro ni arbitrar unas reglas del juego por todos respetadas, porque fuesen respetables.

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