La derecha y la izquierda en la política española

la derecha española, congreso de los diputados¿Que hay entre la derecha y la izquierda?

Si algo ha quedado claro en el  paripé de la investidura, ha sido el carisma demostrado por Pablo Iglesias con sus ideas  erradas y retrógradas. Se puede estar en desacuerdo con las ideas de  Pablo Iglesias pero es innegable el trabajo inteligente y tenaz a través de foros y plataformas, de estudio marxista y claridad de ideas que al  cabo de los años  que le  han hecho penetrar en el sentir de algunos estratos sociales.

Los líderes ¿nacen o se hacen?

Churchill surgió de un brillante sistema educativo británico de finales del siglo XIX y permaneció en primera línea política durante cincuenta años. Pablo Iglesias ha surgido de la politización de la universidad, de las charlas en sus aulas entre estudiantes de la política cuyo futuro pasaba por ahí o por la docencia.

Generalmente, los líderes políticos no salen de la universidad: ojalá fuera así; tampoco es probable que surjan a través de las redes sociales ¿De dónde salen entonces? Pues de los partidos políticos que son los únicos que les ofrecen algo esencial para los líderes: el poder.

Poder para gestionar, poder para decidir, poder para dar cargos a sus afiliados, a sus personas de confianza. Pero para ello necesitan una estructura política y económica, entre otras. Y  sin estructura no sale un líder, y las estructuras que engendran a los líderes, se hacen.

La acción política

La acción política ha creado el caos en el cual estamos inmersos debido a  su forma de hacer las cosas,. Se ha condenado a la juventud de veintitantos años a un paro estructural que les ha impedido crearse un futuro. Y esa falta de futuro claro  les han hecho pasar mucho tiempo en el bar o en los bancos de un parque entre esa atmósfera de desesperanza y desilusión, hasta que un día aparece un personaje que les dice, que la culpa de todo es de ese banquero o de ese empresario que va vestido de traje y se lo creen. Salen a la calle y montan el pollo en los lugares indicados llegando incluso hasta el Congreso de los Diputados. Calan mucho más las ideas de izquierda que las ideas liberales en tiempos de crisis.

La izquierda lleva sus ideas sin ningún tipo de complejo y las lleva hasta sus últimas consecuencias. En cambio, la derecha ejerce, hace su política insuficiente desde sus despachos y con altanería, sin aspavientos, por lo que prácticamente pasa desapercibida.

Su incapacidad y suficiencia les lleva a hasta el punto de infrautilizar las medidas que están al alcance para conectar con los ciudadanos. Partiendo de la base de que lo ideal sería la supresión de los medios de comunicación públicos en manos de los políticos de turno, la izquierda las maneja de forma magistral incluso cuando es la derecha quien está en el poder. Estos medios siguen siendo de centro izquierda, siendo posible ver de madrugada, cuando nos asalta el insomnio, cualquier reportaje anticapitalista de Naomi Klen.

Estar o no estar

La izquierda siempre está en los lugares donde está ocurriendo cualquier hecho que afecte a la ciudadanía, como un desahucio, acompañando y prometiendo cosas que luego que se instalen en el poder no van a cumplir por imposibilidad material, pero mientras tanto dan un soplo de aire a quienes están ahogándose. Llevan sus ideas y su política hasta las últimas consecuencias, como ha ocurrido con las leyes homosexuales o la memoria histórica.

En cambio, cuando gobierna la derecha lo hace de manera acomplejada y timorata sintiéndose incapaz de llevar sus políticas de una manera eficaz y con mano firme. Nunca se persona en un desahucio, nunca está en este tipo de situaciones. Incluso en época electoral, sus carteles cuelgan de las farolas mejor situadas de la ciudad para los de siempre mientras que la izquierda pega carteles por los muros encalados -respetando los grafitis-,en   barrios marginales y así día tras día.

A las personas  con problemas  les importa muy poco el número de abortos o las privatizaciones de empresas públicas, porque su única preocupación es dar de comer a sus hijos. Y para ello, tratan de aportar dos horas al día para manifestarse o para pegar carteles por la calle, porque lo único que busca son soluciones. Y nadie de la derecha está allí para solucionárselo y probablemente, la izquierda tampoco lo hará,  porque estas cosas se hacen desde el poder, lugar donde no cabe la demagogia y los números y los medios son quienes se abren paso entre el humo vendido “antes de”.

A la gente, lo único que les preocupa es su bienestar: mientras tenga para comer, pagar sus facturas, su coche y para salir el fin de semana con los suyos, el aborto, los refugiados e incluso la corrupción, les molesta muchísimo, pero menos.

Vivir de la política o para la política

Es este un tema histórico y muy complicado. Los de izquierda viven de la política porque son políticos profesionales surgidos en muchas ocasiones de la necesidad. En cambio, los de derechas suelen venir de entornos con menos necesidades, y cuando las cosas se les complican, cuando afectan los problemas que no comprenden por haber estado fuera del entorno se van.

Quizás, el problema de nuestro país pasa por la falta de profesionales políticos que se les pague para ello. ¿O quizás la solución pasa por minimizar el poder y reducirlo a su mínima expresión?

Uno de los grandes dramas de España es que tiene un aparato político elefantiásico y sobran políticos que manejen los poderes y las arcas del Estado, porque no lo hacen como sus cuentas corrientes ni su economía personal. En la última legislatura de Felipe González, las arcas del Estado estaban reducidas a su mínima expresión.

Aznar, cuando se fue, las dejó llenas a rebosar lo que facilitó a Zapatero repartir a manos llenas y desperdiciar riqueza sin crearla. Rajoy se encontró con arcas vacías y subió los impuestos de manera casi criminal a quienes estamos en situación de aportar, volviendo a llenarlas. Quizá  la política de Montoro no necesitara ser tan agresiva limitándose a sanear poco a poco y dándole un poco de “cuerda” al ciudadano.

Los políticos son un mal necesario en nuestra sociedad, pero un mal al fin y al cabo. Nos machacan a impuestos de manera coactiva  llevándose la mitad de los rendimientos obtenidos a través de nuestro trabajo, para emplearlos en “no se sabe que” ¡En carreteras e infraestructuras! -dirían muchos- , pero al echar un vistazo a las inversiones en esa materia y a las recaudaciones medias a través de nuestros impuestos, las cifras cantan.

Como regla general, España recauda cada año a través de impuestos unos 350.000 millones de euros, llegando hasta los 500.000 millones a través de créditos europeos. Este año, las inversiones en infraestructuras: carreteras, trenes…etc., no llegan a los 7.000 millones. Con un 1% de IVA, basta y sobra.

La política no es otra cosa que la gestión de presupuestos, y cada político perteneciente a cada partido político, arrima el ascua a su sardina. Cuando llegan al poder, encuentran unos presupuestos que organizan a su libre albedrío, quitándoselo a unos para dárselos a otros más afines en ideología o más interesantes para su futuro. El problema es que estos presupuestos son limitados y salen de los bolsillos de la gente.

Unas de las diferencias que hemos visto estos días, tanto en el Parlamento como en las negociaciones de partidos políticos en busca del Presidente del Gobierno, han sido las posturas y diferencias ideológicas y ejeutivas entre las izquierda y la derecha.

Si se encarga al conglomerado de izquierdas un decálogo de propuestas de cambio, probablemente tardarían unos minutos en resolver  con ocho o diez coincidentes, discrepando quizás en  los puntos referidos a la unión territorial. Bien es verdad que es un programa hecho a estilo Leninista, donde los puntos están presentados de manera jerárquica y sin posibilidad de discusión

La derecha, es un espacio plural: democristianos, liberales clásicos, y conservadores, cuyas ideas plurales crean un debate interno, lo cual no es malo, pero atascan dando una idea general de desacuerdo hasta llegar a unos mínimos de medidas a aplicar, que al fin y al cabo, son la cuestión

La libertad del individuo comienza con tener los bolsillos llenos para hacer lo que desee. Si el individuo dispusiese del 95% de la riqueza que crea, sin tantos impuestos, la riqueza crecería y la libertad individual y colectiva, también.

El desempleo forma parte del infierno en que estamos inmersos en España, y ello nos lleva a la aparición de doctrinas extremistas y demagógicas. Un desempleo del 8% en otros países, es una emergencia nacional; sin embargo en nuestro país ha sido el techo alcanzado en los momentos álgidos del boom.

Si analizamos la segunda parte de la legislatura anterior, vemos de manera clara que la creación de empleo y el inicio de subida comenzaron desde el momento en que han decidido bajar los impuestos –insuficientemente-, y de una reforma laboral –insuficiente-, pero ha sido la demostración de lo que se debe hacer. Entonces ¿por qué no se hace de manera profunda?

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