La naturaleza humana, el sistema y Podemos

La naturaleza humana, el sistema y PodemosCuando  en el 2011 los llamados indignados acampaban o más bien “campaban” a sus anchas por la madrileña Puerta del Sol, un indignado dejó de estarlo “ipso facto” y sin recoger sus pertenencias abandonó la acampada en contra del sistema para integrarse en él: el destino le había concedido la posibilidad vía Primitiva en forma de 1.348.910 euros a través de apuestas vía Internet.

Está en la naturaleza humana el anhelo por crecer y superarnos y ese proceso dura toda nuestra vida, desde que nacemos hasta que morimos. Y si viviéramos cien años más, seguiríamos soñando y al igual que ahora, moriríamos soñando.

Los grupos creados en libertad y según su propio arbitrio, han de tender puentes entre sí que permitan al individuo cruzarlos a medida que el progreso en su situación se hace real. Si no existe el trasvase, se crearían  inestabilidades dentro del grupo debido a la existencia de individuos que se encontrarían atrapados por ideas y “modus vivendi”que ya no serían las suyas.

El vendedor de humo y demagogo surgido de las necesidades e inconformidades de ciertos grupos- no necesariamente de perfil bajo-,” el tal Pablo Iglesias”, se rodea de personas  que arremeten contra el sistema establecido con el ánimo de cambiarlo, sin entender que el bienestar social no surge de forma espontánea ni crece en un guindo en ningún sistema, en ninguna parte. Hay que crearlo y, como parte de un equipo, con las reglas establecidas nos guste o no.

Pero esto no es nuevo. Inconformistas fueron quienes votaron y auparon al GIL en Marbella, y ellos fueron en su ignorancia y en su ilusión los impulsores de una ruina que afectó a 14 ayuntamientos.

El GIL utilizó a personas arruinadas que lo habían perdido todo y por ello apoyaban sin preguntar; utilizó su dinero como argumento de honradez “¿Cómo voy a robar al pueblo si soy millonario? Yo vengo a cambiarlo todo y a romper con la clásica manera de actuar de los partidos políticos y a crear una forma de gobernar donde el pueblo tenga la última palabra…” ¿Les suena?

Los problemas hacen que las personas busquemos una salida, un ideal que nos mantenga esperanzados. Y de eso se aprovechan algunos demagogos que solo dicen lo que las personas- algunas-, quieren oír. Así sobreviven, y muy bien, los que se dicen adivinos y brujos que a través de líneas telefónicas te arreglan la vida por tarifa/ minuto. Y así sobreviven-y muy bien-, quienes fracasados o tocados en su vida laboral o privada, toman el camino revanchista de la política para “salvarnos” a nosotros: léase recientemente al Juez Garzón.

Si hubo un momento en que me preocupó “el tal Pablo Iglesias”, ahora ya no. No desde que ha cambiado la charla en garitos o  en el jardín de la Universidad por el salón del Ritz. Eso, junto con el dinero que ha empezado a llegar, la ambición, el peloteo de algunos de sus acólitos, las envidias de otros, la falta de proyectos coherentes y el exceso de demagogia y despotismo, acabarán con él y lo que llama un proyecto. La duda es si será demasiado tarde, o sea, antes de que estornudemos o después de que empecemos a moquear.

Eso sí: su economía y la de quienes le rodean, estará resuelta.

Acerca de Angel

Intento sobrellevar un tiempo emocionante para sus protagonistas, cansino para el observador, de inacabable ir y venir, donde no se ha sabido acotar un terreno de encuentro ni arbitrar unas reglas del juego por todos respetadas, porque fuesen respetables.

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