La teoría del juego y la política

La teoría del juego y la políticaPara un teórico de los juegos, cualquier actividad en la cual la predicción que realizas sobre lo que hará otra persona afecta a la decisión que tomas sobre tu propio proceder, es un juego.Por tanto, según esta definición quedan incluidos y etiquetados- entre otros- el póquer como juego y la política.

 John Von Neuman era un matemático nacido en 1903 en Budapest, cuando esta ciudad pertenecía al Imperio austrohúngaro. Muchos de los que le conocían lo consideraban el mejor cerebro del mundo, aún cuando la comparativa estaba hecha en un entorno competitivo donde uno de sus colegas en la Universidad de Princeton en Estados Unidos, era ni más ni menos que Albert Einstein.

 “… la vida real consiste en farolear con tácticas pequeñas y astutas, en preguntarse uno mismo que será lo que el otro hombre piensa que yo entiendo hacer. Y en esto consisten los juegos en mi teoría.”

                                                                                                                                          John Von Neuman

 John Von Neuman fue uno de los desarrolladores de la teoría del juego, todos ellos con un intelecto casi sobrehumano, siendo este hecho su mayor ventaja y también desventaja, pues para que la teoría del juego tenga éxito debe arrojar luz sobre el comportamiento de simples mortales. Y claro, no todos pensamos como lo haría un genio. Por ejemplo, en una jugada regular de póquer, la mayoría de los jugadores trataría de marcarse un farol. En cambio, Von Neuman demostró que la jugada correcta es engañar al resto cuando se tiene la peor jugada posible.

Esta teoría la demostró Chris Fergusón discípulo de Von Neuman cuando ganó la Serie Mundial de Póquer en el año 2000.

El juego del póquer y el juego político

  El póquer es un juego en el cual un pequeño grupo de jugadores trata de burlar al resto en un entorno de suerte, secretos y hábiles cálculos cuya  base del juego consiste básicamente en ocultar las cartas hasta el final de la mano, momento en que el jugador con las mejores cartas gana el bote acumulado en todas las apuestas. Los jugadores deben de apostar continuamente para continuar en el juego aunque pueden retirarse a costa de perder el dinero apostado en esa mano hasta ese momento.

 Las situaciones descritas en el juego encajan a la perfección con las tácticas empleadas por los políticos en el juego de la política. Porque la política creada y nacida para ordenar y estructurar la convivencia de los pueblos en aras del bienestar común, se ha convertido en un estúpido y tétrico juego en el que los jugadores son unos ventajistas que cambian las reglas a su antojo y para su beneficio.

 Quienes juegan a este juego llamado política, tienen una gran ventaja sobre un jugador de póquer: nunca se plantean la retirada porque no tienen nada que perder. Nunca han de plantearse si les merece la pena pagar para seguir en el juego de la política porque solo pueden ganar.

 Muchas personas tienen una visión optimista acerca de los políticos  y piensan que están al servicio del pueblo y que lo que hacen es lo que consideran mejor para el país. En cambio, otros consideran que hay muchos políticos incompetentes y que con frecuencia sacrifican en interés público en aras de sus propias oportunidades: o bien buscando la reelección o bien llenándose los bolsillos y preparando su futuro.

 Un economista llamado Mancur Olson tenía la teoría de que si los políticos llegaban al poder para quedarse durante largo tiempo, cuidarían de la economía para no agotarla porque en caso contrario se complicarían la vida posteriormente. En cambio, si esperan quedarse durante un corto período de tiempo dilapidarían los recursos existentes y crecerían las posibilidades de que se llenaran los bolsillos para asegurar su futuro. La Biología nos ofrece un arquetipo muy útil:

 “Los virus y las bacterias tienden a ser mucho menos virulentos con el transcurso del tiempo”

 Claro que eso no quiere decir que los políticos que vienen para quedarse el máximo tiempo posible sean una garantía de equidad y lealtad. A los hechos nos remitimos.

Acerca de Angel

Intento sobrellevar un tiempo emocionante para sus protagonistas, cansino para el observador, de inacabable ir y venir, donde no se ha sabido acotar un terreno de encuentro ni arbitrar unas reglas del juego por todos respetadas, porque fuesen respetables.

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