No hay mal que por bien no venga

No hay mal que por bien no venga, mientras que en algunas zonas de España el invierno resiste a dejarse ver, el calendario camina impasible hacia las fechas navideñas, preludio del año nuevo. Año, que será nuevo para todos, pero que para todos no será igual, porque cada nación tiene sus ambiciones, cada colectivo sus necesidades, y cada persona sus problemas.

Según los últimos estudios se sitúa la cifra mágica en 36.000 € el monto dinerario para ser feliz. A partir de ahí empieza la curva de la infelicidad creada por el afán de “quiero más”. Como si ese quiero más, no estuviera presente en nuestras vidas desde el primer € que nos dieron nuestros padres para golosinas. De todas formas, estas noticias hay que tomárselas con cierta cautela, ya que las universidades tienen que gastarse las subvenciones asignadas para estudios de investigación al fin  evitar recortes en el próximo presupuesto. Ellos también quieren más.

Y emulando al ministro  Miguel Arias Cañete, titular de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el ministro más rico del equipo de Rajoy, ahora desde La Vanguardia nos recomiendan comer croquetas estas navidades en detrimento del lechazo o de cualquiera de los otros clásicos de estas fechas. Todo se arregla- o lo quieren arreglar- dándonos consejos sobre la formas de ahorrar y abrazar la austeridad. Mientras tanto, el Gobierno sigue avalando y protegiendo a la banca española de su mala gestión. Eso sí: tenemos a más de un centenar de banqueros españoles cuya remuneración media supera el millón de Euros, siendo la segunda más alta de la UE y superando a la de los alemanes, franceses, italianos y británicos.

A quienes les van a saber más amargos los turrones que por donde acaba el pepino, es a todos los conchabados de UGT que se creían por encima del bien y del mal. Han entendido de forma errónea el mensaje de gastar las subvenciones para dar trabajo a las empresas y a los trabajadores, y “fusilan “los bolsos de bachiller en China, dando beneficios a empresas chinas y trabajadores chinos.¡¡Que no, que el dinero era para empresas y trabajadores españoles!!

Pero como no hay mal que por bien no venga, van entendiendo que los excesos se pagan. Las mariscadas y los güisquis pasan factura y no precisamente de las que paga la Junta de Andalucía. Parece que empezó la caza que iba a ser aplazada hasta el nueve de Enero, por lo que las cestas navideñas y los jamones de “pata negra” van a estar “más caros” de conseguir, si no desaparecidos. Al menos, tiene la oportunidad de recuperar los niveles normales de colesterol y ácido úrico.

Lo dicho: no hay mal que por bien no venga

Acerca de Angel

Intento sobrellevar un tiempo emocionante para sus protagonistas, cansino para el observador, de inacabable ir y venir, donde no se ha sabido acotar un terreno de encuentro ni arbitrar unas reglas del juego por todos respetadas, porque fuesen respetables.

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