Obras de La Sagrera: otras elecciones y vuelta a empezar

obras de la sagreraLas Obras de La Sagrera

Con las elecciones autonómicas catalanas dando coletazos y mucho que hablar, ya se pueden vislumbrar en el horizonte del calendario otras elecciones esta vez para gobernar  España o lo que queda de ella porque a este paso, en pocas generaciones habrán creado varias fronteras físicas reemplazando las imaginarias inexistentes en este momento. Mientras tanto, las obras de La Sagrera se paralizan.

Desde la implantación de la democracia, nunca había sido tan difícil optar por uno u otro partido y mucho menos, elegir el punto cardinal hacia donde escorarse. La aparición de nuevos partidos con siglas con las que pretenden aclarar sus intenciones, nombres acompañando unos CV que esta vez sí aclaran sus tendencias e intenciones, ponen el “vello de punta” a los votantes  tradicionales.

Tampoco -desde la implantación de la democracia-, los electores hemos tenido esa sensación de vacío y dudas sobre a quién elegir para llevar el timón de los asuntos públicos. Otras elecciones, donde se siente que el nivel de preparación de la clase política no es el adecuado, sensación convertida en certeza en vista del papel que están representando los ungidos para “salvarnos de los desmanes capitalistas amamantados por la Troika”.

Si para muestra basta un botón -cómo se dice vulgarmente-, asomémonos al “caos “que se vive en Cataluña en la que la nave catalana atraída por el engañoso cántico entonado por interesados independentistas se precipita hacia las escolleras, del mismo modo que la nave de Ulises se precipitaba de manera fatal hacia la costa de alguna isla italiana atraída por los cánticos de sirenas.

¿Acaso alguien se ha hecho eco de las dificultades que atraviesa el proyecto de las obras de La Sagrera en Barcelona? ¿O quizás resulta que los periodistas de La Vanguardia o El Periódico, TV3 y demás medios de comunicación no se han enterado que las obras de la estación de La Sagrera  llevan paradas desde el pasado mes de marzo? ¿O que las obras de “Accesos a la estación de La Sagrera” -obra independiente de la primera aunque complementaria – están a punto de parar también por los mismos motivos, o sea la falta de dinero?

Mientras tanto, mientras que decenas de puestos de trabajo se van al garete, en tanto que las obras están ralentizadas desde hace años por falta de dinero, el dinero para comprar voluntades y fanfarrias fluye sin cortapisas ni control. Y algunos aún se permiten opinar sobre los plazos incumplidos por las constructoras olvidando que los plazos de ejecución son de obligado cumplimiento y… los de cobro también. ¿O ya hemos olvidado la puesta en marcha de la línea de AVE a la frontera francesa ejecutado el último tramo La Sagrera-Mollet en noventa días a base de jornadas de veinticuatro horas, cuando el plazo estimado era de más de ocho meses?

Hace aproximadamente unos cinco años que empezaron las obras de La Sagrera y según previsiones éstas darían empleo a centenares de personas, tanto en empleo directo como indirecto. La crisis y la confusión de prioridades por parte de los representantes políticos que nos han tocado en suerte, han ido dejando morir el proyecto sin tener en cuenta los empleos existentes, algo que hoy en día habría que mimar y cuidar, en lugar de enarbolar la bandera de la demagogia, bandera más temeraria que la bandera pirata.

 

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