Por qué España agoniza

 España agonizaEspaña agoniza

A pocas horas de las elecciones autonómicas catalanas, la sensación de casi todos  los  españoles es la de que “España agoniza”. Otros, en cambio, tienen la sensación de que España va camino de la liberación, pero la sensación de “caos” es general, por todas partes.

Hace años que vivo en Cataluña por motivos laborales y siempre que me desplazo a Asturias, mi tierra, he de contestar a la misma pregunta acerca de la situación catalana. Mi contestación siempre es la misma: “en Cataluña, la mayoría de los catalanes lo único que pretenden es trabajar, pagar sus facturas y vivir lo mejor posible, con  calidad de vida y alejados de los problema, como en cualquier lugar…”y la mayoría de quienes me escuchan no me creen, prueba de que esa minoría grita más fuerte que la mayoría.

Los residentes en cualquier lugar de España tienen referencias de la “revuelta catalana” por los medios de comunicación, que solo recogen imágenes de manifestaciones contra la Patria hechas por políticos de “tres al cuarto” y sus acólitos, todos ellos guiados por un interés personal que no es otro que hacer de Cataluña su hacienda, donde puedan manejar los fondos públicos como si fueran suyos y detentar el poder como si ellos fueran los escogidos  por la Historia para liberar a un pueblo oprimido. Sus apoyos, provienen en su mayoría de personas que están en situación desesperada, tanto, que se creen las promesas sin compromiso de –ahora si– de la “casta política “que campea a sus anchas creyendo los unos, que están libres de responsabilidad civil y penal, y los otros, deseando que los pongan en su sitio para alardear de sacrificio por el pueblo.

España agoniza, porque esa Constitución que detestan los protege de sus desmanes. España se muere, porque quienes acatan y respetan la Constitución  Española tratan de abrir vías de diálogo en lugar de aplicarla con todo su peso. Si España se muere es  porque desde hace siglos se ha tratado de comprar la fidelidad catalana en lugar de conseguirla por otros caminos, una vez vista la imposibilidad de conseguirla con parabienes. España agoniza, porque los españoles que creen y respetan los valores de una patria y su bandera, aunque seamos mayoría estamos expectantes esperando las acciones de nuestros gobernantes ante tamaña actitud por parte de un grupo de traidores a la Patria y padeciendo la inacción.

Todo ello me lleva de manera irremediable a sentirme identificado con el prólogo de Ángel Gavinet en la novela de Emilio Romero “La paz empieza nunca”, premio “Editorial Planeta” en 1957, y que dice así:

“Siendo yo niño leí el relato horripilante de un suceso ocurrido en uno de estos países cercanos al Polo Norte, a un hombre que viajaba en trineo con cinco hijos suyos. El malaventurado viajero fue acometido por una manada hambrienta de lobos, que cada vez le aturdían más con sus aullidos, y le estrechaban más de cerca, hasta abalanzarse sobre los caballos que tiraban del trineo.; en tan desesperada situación tuvo una idea terrible: cogió a unos de sus hijos, el menor,  y lo arrojó en medio de los lobos; y mientras éstos, furiosos y excitados, se disputaban la presa, el prosiguió velozmente su camino y pudo llegar a donde le dieran amparo y refugio.

 España debe hacer como aquél padre salvaje y amantísimo, que por algo es patria de Guzmán el Bueno, que dejó degollar a su hijo ante los muros de Tarifa. Algunas almas sentimentales dirán de fijo que el recurso es demasiado brutal; pero en  presencia de la ruina espiritual de España, hay que ponerse una piedra en el sitio donde está el corazón, y hay que arrojar aunque sea un millón de españoles a los lobos, si no queremos arrojarnos todos a los puercos.”

Prueba irrefutable de que España agoniza desde hace muchos años, pero también, de que siempre ha resistido los embates fraticidas a través de la Historia.

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