Archivo de la etiqueta: como ganar un futuro

Cómo ganar un futuro a pesar de ser un perdedor

Cómo ganar un futuro, a pesar de ser un perdedorSiempre nos han dicho que nuestro mayor empeño debemos de ponerlo en saber cómo ganar un futuro, al tiempo que nos repetían  la dependencia de nosotros mismos, aunque ocasionalmente -muchas veces-, estemos en manos de los demás.

En Julio Verne reconocemos, no a un escritor de ciencia ficción, sino a un escritor de literatura científica el cual, anticipándose a su tiempo, disfrutó e hizo disfrutar a sus lectores de ascensores, muñecas parlantes, naves espaciales e incluso de la red de comunicación por antonomasia, Internet.

Sin embargo, hace algo más de 2600 años –quien nos lo iba a decir–, un fabulista llamado Esopo ha sido el precursor del sistema político que nos asola, particularmente, de la actitud de quienes nos desgobiernan, nos roban, nos mienten, nos ignoran y a quienes llamamos políticos, cuando en realidad son trileros.

El Presidente del Gobierno en funciones Mariano Rajoy, se comportó como el asno de la fábula “El mercader de sal y el asno”, y no cabe duda, el papel de mercader le viene “ni que pintado” a Pedro Sánchez. Dice así:

Un mercader se dirigió hasta la costa para comprar sal. Una vez hecho el negocio y  con el asno cargado, inició el camino de vuelta, camino cruzado por  un río, donde el asno resbaló mojando su carga por lo que al disolverse parte de la sal, el asno sintió el alivio de una carga más ligera.

El mercader decidió dar la vuelta sobre sus pasos y volver a cargar al asno de sal y emprender de nuevo el camino. Esta vez, el asno en cuanto vio el río, se hizo el resbaladizo y se repitió el percance: la sal mojada, disuelta y menos peso para el asno.

Notando el mercader el truco y la astucia del asno y por tercera vez, mercader y asno volvieron a la costa. Pero esta vez la carga fue de esponjas, en lugar de sal.

El asno, en el mismo lugar quiso hacer gala del truco que le había funcionado las dos veces anteriores y se hizo el resbaladizo, solo que en esta ocasión, las esponjas absorbieron el agua, triplicando el peso de la carga”

Tratar de evitar el deber haciendo trucos, solo nos dañará a nosotros mismos”, decía Esopo en su moraleja.

Cómo ser un perdedor

Mariano Rajoy que como buen gallego –“no se sabe si va o viene”, algo demostrado en toda la legislatura, esquivó el deber de negociar con todos los partidos constitucionalistas, presentarse a la investidura y dar la cara explicando su programa continuista–reformista, según él.  Allí, quedarían retratadas las actitudes del resto de partidos: el lugar de Ciudadanos con un Rivera desinflado que busca su sitio, un Pedro Sánchez con un ego maltratado y futuro político a los pies de los caballos, y un Podemos que “no quieren, no pueden, no saben” y como muestra, los botones de los ayuntamientos gobernados por populistas: Barcelona, La Coruña, Valencia, Zaragoza, Cádiz o Santiago de Compostela, donde la seña de identidad es el sectarismo ideológico y el revanchismo. En la mayoría de los casos, gracias a la colaboración del PSOE, que no conoce el refrán de “Quién da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro”.

En cambio, con su actitud continuista de vivir de espaldas a la realidad ,seguro y tranquilo al haber aprobado la asignatura de “cómo ganar un futuro” creyó que su segunda legislatura vendría a través de la ola del tsunami que Pedro Sánchez levantaría en su estrepitosa caída, y cuando Susana Díaz se trasladara a Madrid como faro salvador de un PSOE roto, a Mariano Rajoy le daría igual: dentro de cuatro años, ya se verá.

Cómo ganar un futuro

Y llegamos a la jugada de Mariano Rajoy que ha conseguido el efecto contrario del esperado: hacer que un acabado Pedro Sánchez que no tenía oxígeno y ha conseguido el peor resultado del PSOE en su historia, esté a un paso de la Presidencia del Gobierno de España aunque sea vendiendo su integridad y la nuestra.

A Pedro Sánchez lo que menos le interesa es España y los españoles. Tan solo le interesa su futuro: una placa de expresidente de Gobierno en la pared de su despacho, un régimen especial al margen de la Ley de Transparencia, una pensión vitalicia de unos 80.000 € anuales, gastos de oficina, coche oficial y derecho a formar parte del Consejo de Estado con un sueldo de 75.000€ anuales. Tampoco tiene la obligación de explicar sus ingresos como integrante de cualquier Consejo de Empresa en el sector privado, la mayoría en manos del Estado, ni de lo que recibiría como mediador de negocios o conferenciante.

Estas prebendas son los mimbres de los que habla Pedro Sánchez en sus negociaciones con esos partidos políticos que, de  residuales, han pasado a primera línea al convertirse en imprescindibles en su lucha personal e idea de cómo alcanzar un futuro.

Cómo ganar un futuro, a pesar de ser un perdedor