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Consumir Productos Catalanes

Productos CatalanesProductos Españoles-Productos Catalanes

Al acercarse a los estantes de los supermercados de Cataluña, se advierte la imposición  del consumo de productos “no españoles”. No una obligación- más o menos velada-  del consumo de productos “de la tierra”- que también-, sino un rechazo de los productos españoles.

Es más fácil encontrar productos franceses, rusos e incluso orientales, que los discriminados productos españoles, semi-escondidos en las estanterías, a pesar del nombre reconocido o de las bondades y calidad del producto ofrecido. Los mensajes publicitarios de productos españoles de primeras marcas, están emitidos en catalán, mientras que los de primeras marcas catalanas, fuera de la comunidad, están grabados en español; claramente, cuando hay dinero por el medio, la apología pierde fuerza.

Eso nos lleva al imposible acercamiento de los catalanes a España, porque sus mandatarios se cuidan  mucho de hacer lo más impermeable posible la frontera, mientras que, de “puertas hacia adentro”, machacan constantemente de forma monótona y cansina con mensajes ensalzando los valores internos y describiendo el estado de independencia, como el estado  de la leche y miel,  tierra prometida,  cura de todos los males que asolan a Cataluña; como si el origen de todos los males fuese  “ esa Nación que linda con nuestras fronteras por el Sur y por el Oeste”, y no  la incompetencia y la ambición de ellos mismos como  dirigentes.

Programas de radio de corte claramente nacional, como “Herrera en la onda”  están “capados”, teniendo veinte minutos por hora de noticias de clara apología nacionalista; incluso “Cadena Dial” que se publicita como la única cadena musical con toda la música en español, en Cataluña es presentada en catalán. Lo mismo ocurre con las cadenas de televisión, donde sospechosamente solo llegan las ondas de los canales catalanes en la mayor parte de las zonas; programas deportivos, en los que el fundamento de los mismos, es ensalzar las virtudes del Barça y de manera casi compulsiva acometer contra el Madrid C.F., sobre todo en la época de Mourinho.

Hay mucha gente en desacuerdo con la deriva que los dirigentes catalanes actuales están dando a su tierra  por lo que, seguro, que a pesar del empeño de los dirigentes políticos catalanes tienen en  que los ciudadanos pasen por las urnas a fin de corroborar su deseo de independencia, primará el sentido común de todos esos ciudadanos, cuyo único deseo es trabajar, pagar las facturas y ver crecer a sus hijos en paz; en paz y  libres de todos los personajes empeñados en plantar árboles que no nos dejen ver el bosque.

Recuerdo, avergonzado, una anécdota que nos  pasó a un grupo de amigos,  con una catalana en una reunión. Iba, después de comer, vendiendo participaciones de lotería por las mesas, participaciones que declinamos adquirir  debido al lugar de procedencia. La pobre mujer, entre lágrimas, nos contaba los problemas de convivencia que tenía en su tierra, precisamente por su defensa del castellano como lengua, y que,  una vez fuera de Cataluña, el problema seguía existiendo entre los españoles  por su procedencia. Sobra decir, que le compramos todo el talonario.

Confiemos en que, personas  como esta señora, sean  multitud suficiente para parar los pies a estos desalmados de políticos y mandarlos al carajo, de donde nunca debieron salir.

Arthur Laffer:España debe bajar los impuestos

La popularidad de Arthur Laffer, conocido como “el padre de la economía por el lado de la oferta”,nace de la propuesta argumentada del estímulo que significa la bajada de impuestos para el trabajo y la producción, base de la política inicial en los años 80 del presidente Reagan en Estados Unidos, representada en la llamada “curva de Laffer”.

Siempre que los gobiernos deciden aumentar la capacidad recaudatoria, comienzan con la subida de impuestos, bien aumentando el número de ciudadanos que tributen, o bien aumentando el tipo impositivo medio, aunque un aumento de impuestos produce una bajada de la base imponible sobre la que se aplica el impuesto, por lo que las bajadas de impuestos aumentan la renta y el consumo, y por tanto una mayor recaudación.

Las consecuencias de ambas formas de proceder, son dos fuerzas que actúan en sentido contrario y que reciben el nombre de efecto renta y efecto sustitución; el efecto renta, mide las consecuencias derivadas de la disminución de la capacidad adquisitiva de los contribuyentes; el efecto sustitución, mide los cambios en las decisiones que toman productores y consumidores como consecuencia del impuesto.

Estas ideas, pueden representarse con la conocida Curva de Laffer, que toma su denominación a partir del economista americano Arthur B. Laffer. La curva, relaciona niveles de recaudación con el aumento de impuestos. Si medimos el aumento del impuesto a través de un tipo representativo t, tendríamos una curva con ésta forma:

Cuando el tipo impositivo es t1, la recaudación, al aplicar ese tipo sobre la renta, será una cantidad positiva mayor que cero (Y1). Si aumentamos el tipo, la recaudación seguirá creciendo, cada vez sin embargo a menor ritmo hasta alcanzar un máximo en Y2, para un tipo t2. A partir de ese punto, cualquier intento del gobierno para elevar el tipo impositivo, se traducirá, paradójicamente, en un descenso de la cantidad recaudada. Nótese que para t3, la recaudación ha caído hasta Y3. Si siguiésemos insistiendo en aumentar el tipo impositivo, llegaría un momento en que la recaudación fuese nula.

Ese comportamiento, se debe a que un tipo excesivamente alto propicia el fraude y la evasión fiscal hacia paraísos fiscales. También un tipo impositivo alto, puede llevar a los trabajadores a sustituir trabajo por ocio, reduciéndose el bienestar colectivo o social. Por eso, se tributa menos y crece menos la economía. De nuevo aquí actúan el efecto renta y el efecto sustitución: el efecto renta, ya que al aumentar el tipo y disminuir la renta de los trabajadores, tendrán que trabajar más para recuperarla y el efecto sustitución sobre los que decidan trabajar menos para no tributar tanto. Para un tipo impositivo muy alto, el efecto sustitución puede superar al efecto renta.

Además, los procesos de inspección para detectar el fraude, suelen ser muy costosos. De ahí que, en los últimos tiempos, muchos sean los países que se plantean reducir impuestos, especialmente los directos ligados a la renta, sobre todo si funcionan los estabilizadores automáticos, lo cual suele suceder en las fases expansivas del ciclo económico. Por eso, la curva de Laffer se ha convertido en una bandera para las corrientes defensoras del liberalismo económico que defienden la disminución de la presión fiscal.