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Aznar en El Banquillo, o la Actitud y Aptitud del Gobierno

Fábulas de EsopoAznar

La mosca

Cayó una mosca en una olla llena de carne. A punto de ahogarse en la salsa, exclamó para sí misma:

— Comí, bebí y me bañé; puede venir la muerte, no me importa ahora.

Al irresponsable no le importa el fracaso, si su llegada a él le depara buenos momentos.

Aznar en el banquillo

Después de las críticas  – a mi entender positivas -, sobre la política económica del Gobierno de Mariano Rajoy, José María Aznar no quiere molestar más, y se queda en el banquillo en la primera jornada del Campus Faes.

No obstante, mañana presentará su propuesta de reforma fiscal y de bajada de impuestos, justo cuando se suben los del tabaco y las bebidas de alta graduación, llegando ya en 2013 a pagar un 85% en impuestos de tabaco, y un 40% en bebidas alcohólicas de alta graduación.

La prepotencia de este Gobierno y la actitud de “oídos sordos”, nos empujan sin remedio por el tobogán de la curva de Laffer, que ha demostrado que los ingresos fiscales serían cero si las tasas fiscales fueran 0% ó 100%. El nivel máximo de recaudación estaría entre esos valores, por lo que las subidas generalizadas y compulsivas, no hacen sino asfixiar al consumidor y a la economía, a la vez que la recaudación por parte de las arcas del Estado, es menor. O sea, que se consigue justo lo contrario de lo que se pretende.

Alguien como José Mª Aznar, que ha demostrado que con la bajada de impuestos – entre otras medidas -, es posible reactivar el consumo con el consiguiente estímulo  a la economía,  y por “ende”, al empleo, tiene mucho que decir en el Campus Faes, o en cualquier otra tribuna.

Ahora, solo falta que este Gobierno cambie de actitud, escuche a quienes han adquirido experiencia en circunstancias similares, mientras nosotros nos encomendamos a su aptitud, dudosa en múltiples ocasiones.

Prohibido Fumar en Terrazas y Aledaños

Prohibido Fumar

Prohibido fumar en las terrazas, en las puertas de los bares y en los aledaños. En los parques, en el campo, en el coche y quién sabe si también en nuestras casas. Ofrecerán recompensas a los jóvenes de nuestras familias aprovechando que están en el paro y no tienen ingresos, para tentarles con unos Euros por denunciar a los parientes que osen desobedecer las reglas y prohibiciones que hacen “por nuestro bien”, naturalmente.

A los de la liga “antitabaco”, les da por medir los microgramos de diferencia entre locales que tienen habilitadas mesas en el exterior ; otros, desgraciadamente para ellos, no disponen de esa opción. Lo que no hacen, es medir en unidades, los establecimientos que han tenido que cerrar ni los empleados que han sido despedidos como daño colateral  por esa ley, proteccionista de los Derechos de algunos y en detrimento de los Derechos de algunos otros.

Durante un tiempo, creo que se había logrado un equilibrio en la protección de los Derechos de todos, dejando como opción la elección de “Aquí se fuma” o “Aquí no se fuma”. Cualquiera de las partes extremas tenía la opción de elegir a cual acudir. Bien es verdad, que hubo muchos establecimientos que optaron por la segunda opción, pero al cabo de un corto espacio  de tiempo, encima del “no”, pusieron la foto de un cigarrillo porque las cuentas no les salían. Claro, luego está el grupo de los “híbridos”, esos que lo mismo les da con humo que sin humo, que a la postre, es el más numeroso.

Mientras el Gobierno recauda casi 10.000 Millones de €. por los impuestos del tabaco, el personal, sortea como puede las cortapisas y las normas, que hacen de los fumador una especie de elementos antisociales, siendo primero recluidos en unos espacios con atmósferas contaminadas y  tabiques de vidrio para regocijo de los “antitabaco extremistas”, y vergüenza para el adicto, para pasar a espacios cerrados , extractores con filtros purificadores para que la expulsión del aire al exterior sea si es posible, sin microgramos de la letal nicotina. Luego, a la calle a tomarse el café a primerita hora, de pie y con una desvencijada mesa para apoyar los cafés y el cenicero.

Yo a esto, solo le veo dos soluciones:

    1. Que en todos los bares y cafeterías se instalen mesas de póquer y ruletas, ya que eso, – según el Presidente de la Comunidad de Madrid  y el Sr. Sheldon  Adelsón ,- es compatible con el ambiente cargado de humo.
    2. Dejar todos de fumar, y así seguro que el Gobierno volvería a facilitar las cosas para no dejar de recaudar” la pasta” de los impuestos del Dinero Del Tabaco, ya que repercutirlo  sobre otros artículos de consumo, lo veo difícil. Estamos hasta el cuello.

Arthur Laffer:España debe bajar los impuestos

La popularidad de Arthur Laffer, conocido como “el padre de la economía por el lado de la oferta”,nace de la propuesta argumentada del estímulo que significa la bajada de impuestos para el trabajo y la producción, base de la política inicial en los años 80 del presidente Reagan en Estados Unidos, representada en la llamada “curva de Laffer”.

Siempre que los gobiernos deciden aumentar la capacidad recaudatoria, comienzan con la subida de impuestos, bien aumentando el número de ciudadanos que tributen, o bien aumentando el tipo impositivo medio, aunque un aumento de impuestos produce una bajada de la base imponible sobre la que se aplica el impuesto, por lo que las bajadas de impuestos aumentan la renta y el consumo, y por tanto una mayor recaudación.

Las consecuencias de ambas formas de proceder, son dos fuerzas que actúan en sentido contrario y que reciben el nombre de efecto renta y efecto sustitución; el efecto renta, mide las consecuencias derivadas de la disminución de la capacidad adquisitiva de los contribuyentes; el efecto sustitución, mide los cambios en las decisiones que toman productores y consumidores como consecuencia del impuesto.

Estas ideas, pueden representarse con la conocida Curva de Laffer, que toma su denominación a partir del economista americano Arthur B. Laffer. La curva, relaciona niveles de recaudación con el aumento de impuestos. Si medimos el aumento del impuesto a través de un tipo representativo t, tendríamos una curva con ésta forma:

Cuando el tipo impositivo es t1, la recaudación, al aplicar ese tipo sobre la renta, será una cantidad positiva mayor que cero (Y1). Si aumentamos el tipo, la recaudación seguirá creciendo, cada vez sin embargo a menor ritmo hasta alcanzar un máximo en Y2, para un tipo t2. A partir de ese punto, cualquier intento del gobierno para elevar el tipo impositivo, se traducirá, paradójicamente, en un descenso de la cantidad recaudada. Nótese que para t3, la recaudación ha caído hasta Y3. Si siguiésemos insistiendo en aumentar el tipo impositivo, llegaría un momento en que la recaudación fuese nula.

Ese comportamiento, se debe a que un tipo excesivamente alto propicia el fraude y la evasión fiscal hacia paraísos fiscales. También un tipo impositivo alto, puede llevar a los trabajadores a sustituir trabajo por ocio, reduciéndose el bienestar colectivo o social. Por eso, se tributa menos y crece menos la economía. De nuevo aquí actúan el efecto renta y el efecto sustitución: el efecto renta, ya que al aumentar el tipo y disminuir la renta de los trabajadores, tendrán que trabajar más para recuperarla y el efecto sustitución sobre los que decidan trabajar menos para no tributar tanto. Para un tipo impositivo muy alto, el efecto sustitución puede superar al efecto renta.

Además, los procesos de inspección para detectar el fraude, suelen ser muy costosos. De ahí que, en los últimos tiempos, muchos sean los países que se plantean reducir impuestos, especialmente los directos ligados a la renta, sobre todo si funcionan los estabilizadores automáticos, lo cual suele suceder en las fases expansivas del ciclo económico. Por eso, la curva de Laffer se ha convertido en una bandera para las corrientes defensoras del liberalismo económico que defienden la disminución de la presión fiscal.