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Le dijo la tortuga a la liebre

La liebre y la tortugale dijo la tortuga a la liebre

(Fábula de Esopo)

En cierta ocasión, las cortas patas de una tortuga y su lento caminar fueron objeto de burla por parte de una liebre:

-Puede que seas tan veloz como el viento, pero puedo ganarte en una competencia- dijo la tortuga-, por lo que la liebre, segura de su victoria, aceptó.

El día de la carrera arrancaron ambas al mismo tiempo, adelantándose la liebre tanto, que a ratos se echaba a descansar durante el camino, y quedóse dormida.

En cambio, la tortuga con su lento pero constante paso, avanzaba hacia la meta, mientras que la liebre al despertar, solo pudo ver como la tortuga con su lento y cansino paso había alcanzado la victoria

Le dijo la tortuga a la liebre

 Después de ver el espectáculo “constructivo” del Parlamento catalán donde todo pasaba por ver “quien se asía a la maroma más gruesa y segura” para no quedarse fuera del futuro reparto de sillones, a buen seguro que este barco independentista naufraga: el Gobierno de Cataluña está inoperativo.

Todos los representantes de los catalanes volcados en justificar su punto de vista político en una rueda de comparecencias; mismas opiniones, mismos puntos de vista, se convierte en un “diálogo de besugos”. A excepción, claro está, de los tres del PSC que no están de acuerdo con la disciplina de voto de su partido, se quedan entre dos aguas, pero  no quieren entregar sus actas. Justificación que mereció la atención de la televisión durante más de treinta minutos.

Mientras tanto, algunos achacan todo este problema a la lentitud española  primero, de Europa y del resto del mundo  después, por no entender que, una Cataluña” totalmente dominada por los independentistas y con unos porcentajes de voto inimaginables”, lleva la carrera de la liebre frente a la lentitud de la tortuga española. La España “retrógrada, inmadura y con mentalidad cerrada”, no entiende la urgencia que demanda sociedad catalana para abrirse paso con sus medios, por lo que “la comunidad internacional, empieza a darse cuenta de que en España y en Cataluña hay un problema”. Y es que,” los españoles se fueron acostumbrando a la estrategia catalana pujolista de pedir y pedir pero sin romper las reglas del juego” y ahora se están dando cuenta de que” el juego es otro y distinto”.

Pues “pensamientos” tan lúcidos y realistas como los comentados, son los que desayunan los catalanes que leen la prensa mientras toman café. Tienen que leer, que “la sociedad internacional se da cuenta del problema español”,  cuando en realidad, la sociedad internacional tuerce la cara ante la sola mención del “sueño” independentista catalán. Han de  leer que,” el juego de pedir y pedir sin romper las reglas de juego ha cambiado”, cuando en realidad debería de decir que, efectivamente algo han cambiado, pero no todas: las reglas de juego ahora se rompen, pero lo de pedir y pedir, continúa.

Y por supuesto, España tiene muchos problemas lo mismo que Cataluña, pero ésta tiene un problema añadido: ella misma. Mientras España trata por todos los medios, acertados unos, equívocos otros, de salir adelante, Cataluña pierde fuelle  porque todos los medios disponibles están empleados en adoctrinar,  en vez de estar dirigidos a crear.

Doce de Octubre

Doce de Octubre en la Plaza de Cataluña

España

Después del trago largo que ha supuesto para algunos la concentración del Doce de Octubre en la Plaza de Cataluña, llega el momento de la resaca, culpable del mal cuerpo que a algunos les ha quedado.

Lo que no se entiende es el afán competitivo de esta convocatoria, con la anterior en el día de la Diada. Se supone que cuando hay varias cosas factibles debe de existir un comparativo de las mismas a fin de tratar de escoger la mejor. Pero en este caso no existe afán comparativo, ya que la alternativa a las circunstancias actuales y al sistema integrado de Cataluña en España, no existe.

No existe, de la misma manera que no existe alternativa a la vida. Lo que me hace recordar los lamentos de un marino que había visto naufragar el barco de unos compañeros, naufragio en el que no hubo supervivientes. Cuando estaba contando entre lamentos el suceso a las cámaras de televisión, sollozó:”mi padre decía  que la vida es una mierda, pero acababa diciendo, que la alternativa es inviable”.

Los paños calientes no son la medicina que se necesita para curar la enfermedad independentista de algunos políticos con aires de grandeza y espejismos. A veces, es necesario un puñetazo encima de la mesa, de la misma manera que un azote en el culo de un niño puede evitar males mayores más adelante, digan lo que digan los puristas educativos de ahora.

Se ha intentado contentar y calmar  “al bicho independentista”, a base de abrazos. Posteriormente, se le ha intentado calmar a base de transferencias de dinero de manera vergonzante, y lo único que se ha conseguido, y a la vista está, es nutrirlo y alimentarlo. Pues quizá ha llegado la hora de cambiar de táctica y ponerlo a dieta. Dieta de subvenciones, de paños calientes y de cariño. Atémosle corto y hagámosle un seguimiento de los medios aportados por el Gobierno Central, para evitar que se dilapiden y se utilicen en nuestra contra.

Que las cifras de la gente que ha salido a la calle, no oculte el verdadero significado de las cosas. Que la manifestación por la independencia que dicen que ha sacado a la calle a un millón trescientas mil personas, no nublen a las ciento treinta mil, que dicen que han salido el Doce de Octubre. Primero, porque el mérito de estas últimas no tiene comparación con las primeras, eso salta a la vista. Y segundo, porque la mayoría no es sinónimo de razón. En el Medievo, el noventa y nueve por ciento de las personas creían en las brujas. Está claro que el uno por ciento restantes, tenía razón.

Si hiciésemos una encuesta sobre la bondad de pagar impuestos, seguro que la mayoría votaría en contra del pago de los mismos, y, ¿eso sería razonable en  nuestro sistema? Entonces, ¿deberíamos dejar de pagarlos, porque la mayoría no queramos hacerlo?

El sistema autonómico además de una ruina económica, se ha convertido en un semillero de corrupción, y, ya cansa, aburre. Cansados de defender sin atacar, a quien insulta a España y a sus símbolos. Cansados de dar cariño y comprensión. Cansados de dar cheques a quien nos agrede. Y por eso, debemos de dejar que los catalanes, en las urnas, elijan el rumbo a tomar, el camino que les interese. Si no, pues que se apañen. Y como decía mi abuela: “a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga”.

Yo ya estoy hasta las narices de la misma cantinela, día tras día.

Rechazo,Envidia, e Indignación

 Rechazo,Envidia, e IndignaciónReivindicación Inutil

Por motivos laborales, llevo desplazado a Cataluña más de dos años, por lo que hoy estoy de festivo, en mi casa, trabajando delante del ordenador; algo que cada día me apasiona y me llena más.

Pero el post de  hoy, está motivado por el alboroto de megáfonos, música y aplausos que escucho a través de mi ventana, y no puedo evitarlo: me asaltan tres  sentimientos opuestos, pero que los tres  me cabrean: rechazo, envidia e indignación.

Rechazo, porque las proclamas, la música, los aplausos, -todo-, es  a favor de   una Cataluña independiente, fuera de la Madre Patria. Gritos y soflamas encendidas contra España  de algunos vecinos reunidos en la plaza del pueblo, olvidando la historia transcurrida desde 1.714, como si el tiempo hubiese dado un salto desde entonces hasta hoy. Un “hoy”, con Arthur Mas intentando salir de un “jardín “en el que se metió de lleno por su prepotencia y la de sus adláteres, con una ruina por montera, pero sin capa torera que le permita esquivar la que se le viene encima. En un par de meses con el vencimiento de “los bonos patrióticos”, volverá a chantajear a esa  España, contra la que ahora gritan.

Envidia, porque salen a la calle sin complejos y sin vergüenza, con las banderas enarboladas en un día que se celebra una fiesta “nacional”. Porque en muchas ventanas, balcones y en sitios estratégicos, cuelga la bandera catalana, e independentista, sin que nadie – esté de acuerdo, o no-, señale ni se sienta ofendido, y si se ofende, se calla. Todo lo contrario que en nuestra España, en la que enarbolar una bandera o colgarla de un balcón, fuera de las competiciones futbolísticas, está mal visto y de ahí a señalarte como un “facha”, hay un paso. Tampoco se ven banderas españolas habitualmente por aquí, pero por miedo; y parece ser que hoy se ha colado una en los actos florales, y eso, se ha convertido en noticia.

Indignación, porque en nuestra España, no sentimos el orgullo Patrio que debiéramos  sentir. Suena el Himno Nacional, entre abucheos y silbidos de quienes no tiene valores ni respeto por los símbolos de nuestra Historia, y entre el  silencio de quienes respetan, pero no defienden. A la selección de futbol se le llama “la roja”, porque a algunos les duele la boca al decir “Selección Nacional”.  A los ferrocarriles de cercanías catalanes, construidos, pagados y puestos en funcionamiento por RENFE,  entregados para su explotación a la Generalidad, les cambiaron los nombres que llevaban rotulados en el exterior “cercanías” por  “rodalíes”, en un abrir y cerrar de ojos. Seguramente, a costa de RENFE.

Y así, no vamos a ningún lado. Mientras nosotros “pasamos” cobarde  y cómodamente, de la defensa y el orgullo de nuestra España, a Cataluña le subvencionamos la tinta para que escriban el desprecio que sienten hacia nosotros, las embajadas en el extranjero y las manifestaciones multitudinarias de desprecio chantajista  hacia España.