Archivo de la etiqueta: Sin Iphone no hay sexo

Sin Iphone no hay sexo

Sin Iphone no hay sexoSujetador del amor

Aunque los fabricantes del sujetador en cuestión lo denominan “sujetador del amor”, sin que sirva de precedente, debo dar la razón a Almodóvar cuando tituló aquella película suya “por qué lo llaman amor, cuando  quieren decir sexo”.

En el “país del sol naciente” ha surgido una nueva corriente que parece que desplaza la concepción del amor “elevado a arte”, a “sin Iphone no hay sexo”- con su aplicación correspondiente -, pensado para facilitar la labor del hombre en una tarea para la que siempre nos ha faltado destreza.

Las miradas acariciantes, las piernas temblorosas que apenas te sostenían en pie, mientras tus dedos torpes intentaban vencer aquél maldito cierre del sujetador que algún maldito fabricante había diseñado para tu vergüenza, se ha acabado. Quizá las piernas sigan temblando, pero tu otrora mirada acariciante y seductora estará pendiente e implorante de la pantalla del Iphone para ver si va cambiando de color anunciando la apertura automática del  cierre, irreductible según el fabricante.

Parece ser que el sujetador va equipado con un chip que en función de los latidos del corazón y la secreción de aminohormonas que son neurotransmisores que se vierten al torrente sanguíneo y que solo aparecen, según los fabricantes, cuando hay “amor verdadero”, o  dicho claramente, deseo, momento en el cual el broche del sujetador se abre automáticamente.

No cabe duda de que detrás de todo este elemento hay una importante labor de desarrollo tecnológico y de marketing pensado para un  mercado cada día más amplio, donde el juego de la seducción y la tecnología acabarán  dejando relegado y obsoleto el juego de las prendas.

Así que si nuestra pareja se presenta en casa con un sujetador de estas características, preparémonos para sacar lo mejor de nosotros en cuanto a nuestro poder de seducción se refiere, para no caer- y perecer-, en esta nueva trampa que han inventado los japoneses llamada “ no se abre, es que no me quieres…”.