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Veo veo, que ves, una cosita, que cosita es…

veo veo, que vesVeo veo

El día 26 del 6 ya ha llegado y vamos a jugar a ser demócratas, maduros y patriotas  hastiados del juego de la mentira,y que se dice  “la mentira tiene las patas muy cortas”, la verdad es que quizás demasiado pues la mentira queda al descubierto al día siguiente del recuento electoral.

Para el resultado  del “veo veo”, ese juego de adivinanzas para el que solo hace falta tener capacidad de observación, no hacen falta muchas luces porque el final del juego está bien claro: “susto o muerte”.

Hemos pasado de un régimen dictatorial al menos malo de los sistemas políticos, según Winston Churchill, y nos hemos emborrachado de la misma manera que un adolescente se emborracha cuando sale de noche por primera vez. No porque tengamos excesiva democracia, no porque el adolescente beba demasiado, sino porque en ambos casos no se sabe dosificar.

Algunos siguen confundiendo democracia con libertad de esa que les permite hacer lo que les venga en gana sin importarles la sociedad ni a los que formamos parte de ella. Todo es bien común, campo donde pastar sin control ni obligaciones dondesaltarse las normas a la torera por quienes han evitado el sacrificio de prepararse o levantarse en la madrugada, bien para ir a trabajar, bien para buscarlo.

El veo veo,  asusta por la posibilidad de ver incorporados a nuestras instituciones a una pandilla de demagogos que no ofrecen más que humo. Es fácil ofrecer la luna, porque siempre hay quien esté dispuesto a comprarla, bien por parcelas o entera. Siempre han ofrecido pisos, pagas sin trabajar, y todo aquello que mucha gente, o bien por desesperación, o bien por comodidad y antisistema se creen. Lo que no ofrecen son soluciones ni estudios fiables para conseguirlo porque…no las hay.

El veo veo, me hace ver la muerte de los valores sociales, del respeto por las ideas de los demás, de la posibilidad de  formar parte activa de una sociedad cuyo núcleo más importante es la familia.

Pagar impuestos debería ser casi una fiesta y sin embargo se ha convertido en una especie de ritual del miedo porque no sabemos –o sí-, donde van a parar aquellos emolumentos que hemos ganado día a día y nos arrebatan, no para construir sino para comprar voluntades. ya lo dijo la ministra socialista Carmen Poyato el 29 de marzo de 2009:”Estamos manejando dinero público y el dinero público no es de nadie” Temblad contribuyentes, temblad.

Hemos olvidado nuestra historia reciente llena de luchas políticas internas por el afán de imponer pensamientos más o menos desacertados pero que no aceptaban matices. El juego del veo veo ya lo jugó Aristóteles, y la Historia a lo largo del tiempo le ha ido dando la razón:

 “Cuanto más democrática se vuelve una democracia, más tiende a ser gobernada por la plebe […] degener[ando] en tiranía”.

Y ahora estamos a punto de dársela nosotros.

¡Hala!, vamos a jugar a ser demócratas, vamos a votar.